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domingo, 21 de junio de 2015

Entrevista impublicada de ayer y de hoy

Cómo definiría sus estilo narrativo
Aunque no soy la persona más indicada, creo que intento escribir con un estilo propio, preciso, minimalista, donde cada palabra tenga un sentido definido. 

De cuál de sus obras se siente más orgulloso.
Cada libro tiene su vida propia y ha compartido muchas horas conmigo. Creo que de los dos que he publicado hasta ahora, cada uno por distintos motivos.  

Cuando escribe un libro cómo lo hace
Siempre con el ordenador. Lo que escribo a mano son apuntes de todo tipo que me puedan parecer interesantes para desarrollar después en la novela.  

A veces pensamos que un libro que para nosotros es bueno resulta un fracaso editorial, y viceversa. ¿Por qué?
El sector editorial es muy injusto y manipulado, lo que hace que gente con gran calidad no destaque y gente bastante vulgar literariamente hablando llegue muy lejos.  

Tiene algún ritual para ponerse a escribir?
No. Escribo donde puedo y cuando puedo, eso hace que sea pragmático. Cuando lo hago en mi oficina, a última hora de la tarde, cambio las luces para sentir que estoy en otro ambiente. Poco más.  

El escritor vale lo que valen sus obras. ¿Está de acuerdo?
Las obras son el producto de la creatividad del escritor y creo que deben ser juzgadas con independencia de su autor. Aun así, también pienso que ahora los autores tienen mayor visibilidad y, por tanto, son juzgados por sus ideas fuera de su obra.  

Sus novelas son de capítulos cortos. ¿Lo hace por darle más originalidad y rapidez a la narración? 
Escribo de una manera muy sucinta, intentando centrarme en lo importante y dejando lo accesorio fuera. Y quiero mantener un ritmo. 
Las flores de Baudelaire funcionan muy bien como fresco panorámico de una época. ¿El proceso de documentación ha sido fundamental?
En una novela con tintes históricos es necesario documentarse mucho para coger el tono. Y no es fácil. Por eso no me quise alejar más de cien años, porque nuestra mentalidad es muy similar a aquella época, dado que comienza la modernidad de la sociedad. Más lejos me hubiera sido imposible.  

El transfondo del argumento de su novela es la convulsa industrialización de Bilbao. ¿Por qué eligió este tema?
Me interesa escribir y aprender al mismo tiempo. Y los comienzos del siglo XX son interesantísimos a nivel europeo y, por supuesto, español y vasco. Así que me pareció un buen contexto para introducir un crimen y conocer la ciudad, sus desigualdades, el mal... Además, tiene similitudes con los años 2000, cuando la riqueza y la especulación eran muy fáciles en nuestro país.  

En el Ulises de James Joyce se aconseja leer primero el final, para la mejor comprensión de la obra. ¿Ocurre esto con alguna de sus obras?
El Ulises se puede leer de cualquier forma porque es un gran artefacto literario. En mi caso las novelas son más tradicionales, todo mucho más sensato.

¿Qué intenta que transmitan sus novelas?
Quiero que hagan pensar, que nos pongan en una situación determinada, no siempre cómoda. También que entretengan, claro.  

¿Cuál es la parte más dura y complicada para escribir una novela?
Comenzar siempre es complicado. Saber dónde está la historia, encontrar la voz narradora, dar el tono a la narración... 

¿Cómo definiría su generación literaria dentro de la novela negra?
No me considero un escritor típico de novela negra. He utilizado el género porque me convenía, pero en mi segunda novela me alejo completamente del género y toco temas más intimistas.  

¿Le gusta ser crítico con su obra?
Soy muy crítico y nunca releo lo escrito una vez publicado. Creo que todo se puede mejorar. 

¿Qué esconde el éxito?
El principio de un fracaso. 

¿Escribir y publicar es su gran sueño?
Sí, y tener lectores que aprecien lo que haces y te sigan en tu carrera literaria.  

El libro vive en el momento en que lo estamos leyendo. ¿Qué piensa de ello?
Es muy emocionante saber que otros lectores están interpretando a su manera lo que has escrito. Y te da muchas sorpresas escuchar sus opiniones.  

¿Cuándo y cómo empezó a escribir?
Desde joven he querido escribir, pero no me veía capaz. Me lo tomé en serio cuando vi que tenía una historia y que quería contarla.  

A escribir se aprende leyendo?
Sin duda alguna. No puede haber un buen escritor que no sea a su vez un buen lector. 

Una vez que la idea se ha desarrollado en su cabeza, ¿cómo surge la trama?
Es cuestión de obsesionarse con la historia e ir visualizándola hasta que parece real. Y después corregir mucho.  

Tener éxito no es una cuestión de medios, sino de fines. ¿Qué piensa al respecto?
La suma de fines y medios es lo ideal, aunque si tengo que escoger prefiero los fines. 

¿Existe algún escritor maldito?
En el pasado, muchos. En la actualidad, lo dudo. Somos todos demasiado homogéneos.  

La perfección tiene una relación directa con el éxito. ¿Consigue ambos casos?
No creo que haya una relación directa. Hay éxitos muy imperfectos. Es cuestión de mirar los libros más vendidos. 

¿Cuál es la novela favorita? 
No tengo una novela favorita, pero me gustan mucho las comprometidas, tipo Sostiene Pereira, de Tabucchi. 

Lo más importante, ¿es el reconocimiento de su obra?
No, hay cosas más importantes, pero desde el punto de vista artístico, sí. 

¿Le preocupa no aparecer en la lista de los escritores más vendidos del momento?
No, ya que conozco los factores que intevienen en la composición de esas listas. Me preocupa más que mi libro no se siga leyendo destro de diez años.  

¿De dónde saca los temas?
De mis obsesione personales, de lo que me cuentan, de lo que leo... 

¿Cómo es crecer al lado de unos personajes?
Muy excitante. Al final somos compañeros de fatigas que compartimos muchas horas de soledad juntos. Incluso nos respetamos, aunque no siempre.  

¿Se ha planteado el fin de alguno de ellos para terminar una saga literaria?
Sí, claro. También deben morir como yo.  

¿A qué aspira como escritor?
A divertirme escribiendo y a que mis lectores se emocionen conmigo.

¿Existe el crimen perfecto?
Sí, seguro.  

En el plano personal, ¿cómo se definiría?
Como una persona inquieta intelectualmente, pero tranquila en lo personal. Sin demasiadas pretensiones. 

Qué opina del siguiente símil: Escritor=Domador de palabras
Tiene bastante de verdad, aunque creo que primero se deben domar las ideas.  

A los soldados el valor se les supone. A los escritores, se os supone la vanidad. ¿Qué piensa al respecto?
Algo de cierto hay, aunque creo que más importancia es la constancia.  

¿Qué piensa de los premios literarios?
Que la mayoría están dados de antemano y que son puros reclamos comerciales de las propias editoriales que los otorgan, directa o indirectamente.  

¿Tiene algún premio literario?
He quedado finalista de la Semana Negra de Gijón. 

¿Cuál le gustaría ganar?
El Goncourt, pero sé que eso suena raro

¿Diría que hay un antes y un después en su trayectoria literaria?
Creo que con mi segunda novela, El patio inglés, hay un punto de inflexión. Veremos cómo evoluciono. 


* Entrevista que nunca se llegó a publicar por cierre de la revista literaria. 

martes, 9 de julio de 2013

Un año y una semana


Algo más de un año ha transcurrido desde el lanzamiento, en mayo de 2012, de Las flores de Baudelaire. Han sido meses de intenso trabajo en donde un equipo muy motivado ha luchado por dar a conocer la novela, por encontrar a sus lectores, por abrirse un hueco en la saturada industria editorial. No ha sido fácil, menos en estos tiempos de crisis económica, oligopolios editoriales, cierre de librerías o piratería generalizada.
Muchos han sido los hechos significativos: la emocionante presentación inicial en público, el encuentro con lectores en distintas librerías del país, el recorrido por ferias del libro de todo tipo y condición, la presencia en medios de comunicación con entrevistas o reseñas, la mención en blogs literarios, la participación en conferencias como en la reciente FLIC, o el premio LEEMISTERIO 2012. Cada paso iba acompañado de la ilusión de ver que el boca a boca funcionaba, y que era necesaria una segunda edición e, incluso una tercera, como la que sacamos ahora en julio.
En todo este proceso, y en el previo de escritura y edición, he conocido momentos de euforia, pero también de desencanto y de soledad, claro. Hay demasiadas emociones puestas en un libro, en tu libro, como para que cualquier autor salga indemne de este tobogán creativo. Pero además el sistema editorial es demasiado injusto e ineficiente y hace que sientas cierta rabia por no haber obtenido mejores resultados.
Valoro la extraordinaria labor de una editorial pequeña e independiente, como es Alrevés, que se ha dejado la piel en el empeño. La gente de Alrevés ha sabido ofrecer ese apoyo que todo autor necesita para ultimar su obra, que no es poco, y después para colocarla, para venderla. Y lo ha hecho con generosidad, con elegancia, poniendo todos sus conocimientos al servicio de la novela, como si fuera lo más precioso que tuviera entre manos. Gracias, amigos.
Tras algo más de un año llega la semana, esa semana negra que todos conocemos, aunque sea por referencias, la de Gijón. Ahí también estarán Las flores de Baudelaire, finalistas del Silverio Cañada a la mejor primera novela negra del 2012. Es un buen colofón para tanto esfuerzo compartido de editores, compañeros de escudería, distribuidores, libreros, bibliotecarios, periodistas, blogueros, tuiteros y lectores. No sabemos lo que fallará el jurado pero, pase lo que pase, la fiesta sólo habrá comenzado, seguro.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Escritor revelación 2012




Nueva buena noticia. 
He quedado entre los mejores escritores revelación 2012 de la web catalana Llegir en cas d´incendi. 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

10 razones para regalar flores en Navidad

Para regalar flores en Navidad no hay que tener ninguna razón de peso. En cualquier caso, voy a proponer diez, pensando en las personas tímidas.

1. Son bonitas
2. Huelen bien
3. Adornan la casa
4. No son caras
5. Simbolizan muchas cosas
6. Sirven para interpretar estados de ánimo 
7. Quedas como una persona sensible
8. A las mujeres les encantan
9. Ayudas al pequeño comercio 
10. Se mueren a tiempo

Regala flores, pero que sean de Baudelaire. Felices Fiestas a todos.  

jueves, 13 de diciembre de 2012

Misterio resuelto

Ayer se fallaron los premios Leemisterio 2012 a los más destacados autores, libros y editoriales de novela negra y misterio. LAS FLORES DE BAUDELAIRE han ganado el premio a la NOVELA MEJOR AMBIENTADA. Gracias a todos los que la habéis apoyado.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Las flores de Baudelaire van a Francia

Hay noticias que animan en la carrera literaria de cualquier persona que empieza. Ésta es una de ella. Las flores de Baudelaire ha sido preseleccionada por el Festival de “La Primera Novela” de Chambéry (Francia). Este festival, que celebra su 26 edición, se organiza todos los años en el mes de mayo y tiene como objetivo descubrir a nuevos talentos de la narrativa en distintos idiomas. Así, distingue a autores hispanoparlantes, italianos, alemanes, anglófonos y portugueses. La originalidad del mismo viene dado por el hecho de que son los lectores los que votan a sus novelas preferidas después de una temporada de lecturas. 
El Festival de Chambéry es único en su género. Desde 1987, ha servido de plataforma para descubrir nuevos nombres. Michel Houellebecq o Amélie Nothomb pasaron por Chambéry. Hace quince años el festival se abrió a toda Europa.
Espero que el espíritu de Baudelaire acompañe a mis flores.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Segunda edición de Las flores de Baudelaire


Escribir es un trabajo duro. Soledad, cansancio, escepticismo son estados de animo que acompañan a toda obra literaria. También, ¡cómo no!, alegría, satisfacción y euforia. Además, una vez finalizado el libro vienen los aspectos relacionados con la búsqueda de editorial, la propia edición y, por supuesto, su posterior venta. Todo un proceso que lleva años y que parece que nunca acaba, sobre todo cuando se es primerizo. ¡Hay tantos puntos de espera en el camino! ¡Hay tantos escollos, propios y ajenos! Sin embargo, la constancia hace que ese camino se vaya desbrozando y acabe en un elemento físico (y/o digital) que se llama libro. Y que ese artefacto sea adquirido por lectores curiosos que lo interpretan a su manera y en los que deja toda una gama de sabores. Hay algo de especial en ello. Por eso tantas personas queremos escribir y publicar. Y queremos hacerlo en igualdad de condiciones que el resto de los escritores, aspecto nada fácil por el propio funcionamiento de la industria editorial. Por esa razón llegar a una segunda edición en plena crisis, con tantos libros publicados, en medio de una revolución digital, es un éxito y la recompensa del trabajo bien hecho de todo un equipo de personas (editores, distribuidores y libreros) que ha apostado por ese título y lo han defendido ante otras opciones que buscan su espacio y sus propios lectores. Y también de aquellos medios, blogueros y lectores que han creído en la novela y la han recomendado a otras personas. Gracias a todos. Sin vuestro a apoyo llegar a tanta gente no hubiera sido posible.

jueves, 30 de agosto de 2012

No es un simple thriller*

"Sucedió en uno de esos momentos en los que la vida deja de ser vida y se convierte en otra cosa. Fue a mediados de mayo de 1917. Lo recuerdo bien porque en aquella época nos habían llamado a los reporteros de La Gaceta del Norte, El Pueblo Vasco y El Noticiero a presenciar el primer vuelo experimental que se realizaba desde el aeródromo de Bilbao."
Tal vez porque Las flores del mal es un título que me apasiona, y este libro hace una clara referencia a él. O tal vez por su portada, ciudad gris, armónica en sus grises, niños mirando y esa quietud rota por unas flores dibujadas en rojo. Sea como fuere, hoy traigo un libro que me pareció atractivo desde que tuve conocimiento de su existencia, es por eso que hoy traigo a mi estantería virtual, Las flores de Baudelaire.
Conocemos a Alfredo Maldonado, fotógrafo profesional, investigador a ratos y tan observador como su profesión requiere. Tras llegar al escenario de un crimen particularmente cruento, decide investigarlo por su cuenta convencido como está de que la policía no hará suficientes esfuerzos.
Con ese sucinto resumen pudiera parecer que estamos ante una novela negra con un detective aficionado. Una historia convencional, en definitiva. Pero si algo tiene el libro de Gonzalo, es que se aleja de la convencionalidad. Ambientado en Bilbao en los primeros años del siglo XX, toma el pulso de una ciudad a través de sus habitantes, convirtiéndola en un hervidero de intereses y secretos a media voz. Se apoya firmemente en la solidez de sus personajes, de todos ellos, desponjándolos de los estereotipos básicos para otorgar una visión más íntima. El protagonista muestra su secreto al poco de conocernos explicándonos su colección, para descubrirnos poco a poco que también colecciona secretos. Como casi cualquiera, detalles, vidas y momentos que otorgan solidez a una trama sin fisuras. Somos testigos de la transformación de una ciudad sin que use para ello un tono nostálgico de viejo recuerdo, más bien sucede lo contrario, afila su pluma para darnos buena cuenta de lo que sucedía en aquel momento y que bien podemos trasladarlo a la actualidad. De este modo, sus flores del mal van surgiendo entre callejones enredando sus raíces por toda la novela que es la ciudad en que se desarrolla.
Leyendo sus letras da la impresión de que cada cosa está justo donde debe, no hay páginas sobrantes ni extensas descripciones. Y aún así salimos con el convencimiento de conocer perfectamente cada rasgo. Hay una crítica social velada pero fuerte acompañada de un toque irónico, un humor inteligente escondido que nos coge por sorpresa de boca de su protagonista. Y todo ello en poco más de 250 páginas en las que descubrí un autor a tener en cuenta y una novela que no es un simple thriller.

* Blog Entre montones de libros

viernes, 3 de agosto de 2012

Entre las más vendidas*

"Las flores de Baudelaire", primera novela del bilbaíno Gonzalo Garrido, ha logrado situarse entre las más vendidas de los autores españoles e incluso, en junio, llegó a ocupar el número 78 de los libros más vendidos de España.
La obra, ambientada en la Primera Guerra Mundial, aborda el tema de la traición "como parte fundamental de la vida", según ha manifestado su autor en declaraciones a Europa Press. El protagonista, Alfredo Maldonado, un prestigioso fotógrafo en el Bilbao industrial de 1917, se ve inmerso en una investigación sobre el brutal asesinato de la hija de una de las familias más ricas de la ciudad.
El fotógrafo, un hombre escéptico y con una afición oscura, diseccionará "con su humor ácido" una sociedad "indiferente a la tragedia de la guerra". Las Flores de Baudelare es un libro ágil que entrelaza con maestría el suspense de la investigación con la descripción de una sociedad y la psicología de unos personajes.
Esta obra del escritor y asesor de comunicación Gonzalo Garrido viene avalada por Eduardo Mendoza que ha destacado de ella que es "una intriga bien contada que acaba envolviendo a la sociedad bilbaína y, lo que es más importante, al lector".
Esta publicación, que se encuentra entre las más vendidas de autores españoles, incluso logró en junio situarse entre los cien más vendidos en España y, en concreto, entró en el puesto 78, lo que no suele ser habitual en el caso de la primera novela de un escritor desconocido.
El autor se muestra satisfecho por esta acogida y cree que esta respuesta ha sido posible "gracias a la complicidad de muchas personas, de los medios de comunicación y de las redes sociales". El boca a boca está funcionando y ha impulsado las ventas hasta ponerla de moda", añade.

ORIGINALIDAD DE LA HISTORIA

A su juicio, se valora "la originalidad de la historia, el estilo sencillo y depurado de la narración y la fuerza de los personajes que  vertebran toda la trama".
Su autor define su obra como una "novela de intriga con una alto componente psicológico y de denuncia social" y asegura que "mucha gente la cataloga como negra porque hay un crimen y una investigación", pero, a su juicio, "va más allá" porque pretende "provocar, hacernos pensar en nuestras propias vidas".
Garrido explica que la obra tiene varios niveles de lectura, desde el sencillo al más sofisticado. "Por eso gusta, tanto a gente joven como mayor; a hombres o a mujeres. Cada uno elige su camino", afirma.
El autor bilbaino señala que, desde luego, no es una novela costumbrista romántica, sino todo lo contrario. "Esta novela demuestra que la ambición y la mezquindad no son sólo atributos de nuestro tiempo, sino que son inherentes a la condición humana", asegura.
Garrido recuerda que, cuando escribía la novela se estaban viviendo los años de boom inmobiliario, de la riqueza fácil, y que, en aquel momento, presentía que "eso no podía ser bueno, que no era sostenible, que estaba sacando lo peor de nosotros".
"Y quise buscar otra época cercana similar. Me fije en los años previos a la Primera Guerra Mundial y, sobre todo, durante la guerra. Entonces el mineral de hierro permitió crear grandes fortunas y la neutralidad española también facilitó ganancias exageradas a costa del dolor ajeno. Era el marco ideal para construir la novela", apunta.
Para ello, se sirvió de muchas horas de documentación y de un detective aficionado que colabora con la policía. "Quería un personaje que no fuera profesional porque así no me tenía que sujetar a parámetros estrictos en la investigación. Además, deseaba que tuviera una mirada diferente. Y, sobre todo, me pareció una potente voz narrativa", añade.
Garrido también define a su protagonista que está alejado del héroe perfecto y es "un perdedor, un desarraigado" que "sigue luchando por descubrir los motivos del asesinato". Se enmarca en su apuesta por personajes que "tengan su parte oscura, sus miserias, como todos nosotros".
Por ello, la novela tiene "claras referencias al mal" a través de sus distintas manifestaciones como "cobardía o mezquindad". "Siempre está ahí, es parte de nosotros, esperando que nos relajemos para saltar. Y, como dice la contraportada de la novela, todos hemos sido traidores en algún momento de nuestras vidas", añade.
Sobre su futuro como novelista, dice que ahora está volcado en dar a conocer su libro a los lectores, pero que quiere seguir escribiendo, que escribe por necesidad, como una "venganza poética" para intervenir "en las injusticias de la sociedad".
*Europa Press

martes, 10 de julio de 2012

En el mundo editorial nos falta imaginación*

Las flores de Baudelaire (Alrevés) es la primera novela de Gonzalo Garrido (Bilbao, 1963). En ella mezcla un siniestro crimen, con un fotógrafo de prensa reconvertido en investigador y la alta burguesía. Todo, en el Bilbao de principios del siglo XX. Es el año 1917, una época que para el autor es de las que menos conocemos de la historia y que guarda bastante similitudes, dice, con la actual.
 

Garrido cree que en las editoriales pesa mucho las cuentas de resultados. /E. MORENO ESQUIBEL
P. A partir de la afirmación anterior, ¿Qué desconocemos de esa época que le sirve como escenario de su libro? ¿En qué se parece a la actual?
R. No diría que es una de las épocas más desconocidas, ya que en el pasado hay muchas otras, pero sí que lo es de la historia reciente, de una historia que ha marcado todo el siglo XX. Desconocemos que fue una época de “globalización” en la que las personas comenzaron a viajar, en la que un Imperio como el Británico favoreció y controló el comercio de mercancias, en la que los avances tecnológicos fueron muy relevantes como el vapor, el coche, el avión, el teléfono o la electricidad. Pero, sobre todo, fue una época en la que nadie pensaba que el progreso podría acabar en una guerra mundial. Nadie vislumbraba la barbarie que se avecinaba.
Cuando escribía la novela estábamos viviendo los años de boom inmobiliario, de la riqueza fácil, y yo presentía que eso no podía ser bueno, que no era sostenible, que estaba sacando lo peor de nosotros. Y quise buscar otra época cercana similar. Me fije en los años previos a la Primera Guerra Mundial y, sobre todo, durante la guerra. Entonces el mineral de hierro permitió crear grandes fortunas en el País Vasco y la neutralidad española también facilitó ganancias exageradas a costa del dolor ajeno. Era el marco ideal para construir la novela. He de decir que, tras la guerra, España entró en una profunda crisis similar a la actual por no haber aprovechado la coyuntura para mejorar su competitividad frente a otros países.
P. ¿Hay lecciones que no hemos aprendido de esa época y que hacen que ahora atravesemos por un momento delicado en cuestiones económicas, políticas y sociales? Por ejemplo, ¿la traición?
R. La lección fundamental es que no aprendemos de los errores, que no fortalecemos el espíritu crítico de nuestra sociedad, que no educamos para compartir el poder de manera democrática, cualquiera poder. Y claro, los seres humanos somos egoístas y abusamos si nadie nos controla, si no hay por detrás unas normas reguladoras, unas instituciones, una civilización que nos alejen de la selva. Aun así el mal en sus distintas manifestaciones siempre está ahí, es parte de nosotros, esperando que nos relajemos para saltar. Y, como dice la contraportada de la novela, todos hemos sido traidores en algún momento de nuestras vidas.
P. ¿En qué gremio se encuentran hoy los principales traidores del día a día?
R. En el mundo político y financiero por lo que supone de abuso, manipulación y distorsión de la realidad. En relación con la situación actual, creo que es una tragedia que muchas industrias, entre ellas la editorial, estén manejadas por financieros en detrimento de otro tipo de perfiles profesionales. Sólo les interesa el beneficio a corto plazo. Y eso es intolerable desde el punto de vista social.
P. ¿Se fijó en alguno de ellos para elaborar los personajes del libro?

R. Sí y no. En el libro hay personajes de toda calaña y en todos los estratos de la sociedad. El mal da para mucho.

P. Volvamos a 1917. Mejor dicho a la búsqueda de información que hizo para documentar la novela. ¿Qué datos encontró que le sorprendieran?
R. Me sorprendió lo parecido que eran ambas épocas. Agresividad y corrupción política, conflictividad social, clericalismo y anticlericalismo, peleas, malos tratos… Todo con gran apasionamiento de la población. No hemos cambiado tanto, por desgracia.
P. ¿Usted calificaría su novela como “negra”?
R. Pienso que es más una novela de intriga con una alto componente psicológico y de denuncia social. Pero es cierto que mucha gente la cataloga como negra.
P. Decía en una entrevista que concedió: “Piensa que a la semana salen unas doscientas novelas al mercado y el librero tiene que escoger y elegir lo que coloca en su librería”.
R. Es duro, pero es así. El librero tiene que elegir porque no le caben en su espacio. Y los libros duran muy poco tiempo en las estanterías. En cualquier caso, no seré yo quien diga que sobran libros. Me parece tremenda esa afirmación. Lo que creo es que faltan lectores y que todo el esfuerzo debería estar encaminado a aumentar el número y la frecuencia de lectura de los ciudadanos. Tenemos 400 millones de potenciales lectores. Vayamos a por ellos.
P. ¿Por qué se lanza un asesor de comunicación en cuestiones económicas al ruedo de la publicación de libros y con una temática diferente a la que trata a diario?
R. De día soy asesor y defiendo. De noche soy escritor y ataco. Son dos formas de ver el mundo. Escribo para vengarme poéticamente de las injusticias que veo a mi lado. Creo que los escritores debemos intervenir aunque nuestra intervención no despierte mucho interés. Es un compromiso personal.
P. La jugada le salió bien, ¿no? Una editorial apostó por usted y la crítica le ha acogido con cariño. ¿Si le decimos que es un tipo afortunado erramos?
R. Siempre me he considerado un tipo afortunado, incluso en los momentos difíciles. Es cuestión de comparar y ver cómo está el mundo. Pero también soy muy trabajador, muy constante. Nunca nadie me ha venido a buscar, he sido yo el que me he peleado por salir adelante. Y ahora lucho para encontrar a mis lectores.
P. Y lo que es mejor. Eduardo Mendoza le dedicó las siguientes palabras: «Una intriga bien contada que acaba envolviendo a la sociedad bilbaína y, lo que es más importante, al lector. ¡ Un hurra por el autor! ». ¿Qué le vino a la cabeza cuando leyó esta afirmación?
R. No me lo creía. Las tuve que leer varias veces. Sobre todo, me sorprendió la última afirmación. Que alguien de la categoría de Eduardo me elogiase como escritor fue emocionante. Desde luego, le debo mucho.
P. Cambio de tercio. Hablemos de la situación en el mundo editorial. ¿Complicada?
R. Sí, pero muy excitante. Hay en marcha una revolución que va a transformar el ecosistema editorial y que, creo, va a democratizar el escenario. Ya nadie tiene el control del sistema. Habrá que interactuar. Y eso es enriquecedor. Además, nunca ha habido tantos lectores en España y creo que la tendencia va a continuar. Lo que es cierto es que se leerá en distintas plataformas, con soportes muy diferentes, y que habrá piratería. Por otra parte, se comenzará a leer en comunidad gracias a las redes sociales. Todo eso va a modificar la forma de hacer literatura.
P. ¿Y cree que hay alguna solución que se pueda aplicar y que aún no esté en marcha?
R. Sin duda. Una de las cosas que más nos falta es la imaginación. En la industria editorial, también. Probablemente ha vivido demasiado bien, ha ganado mucho dinero en los últimos años y ha crecido desproporcionadamente. Ahora debe reinvertarse. Debería haberlo hecho durante las vacas gordas. Tendrá que hacerlo con las flacas.
P. ¿Nos venden contenidos demasiado edulcorados?
R. Como siempre hay de todo, pero en líneas generales, en las grandes editoriales, la cuenta de resultado pesa mucho y no apuestan más que por libros seguros. Eso hace que se busque un tipo de escritor, de novela, de lector, etc. Y cuando se da con un bestseller, pues todos intentan imitar el modelo para ver si reproducen ese éxito hasta la saciedad. Y no suele funcionar, pero inundan las librerías de títulos de esas características, en vez de buscar nuevos temas o talentos. Es más fácil copiar.
P. Le decíamos antes que una editorial apostó por usted. ¿Qué le parecen las alternativas para publicar que están surgiendo ahora como el crowdfunding? ¿Probaría?

R. Creo que es una de esas herramientas inteligentes que se abren con los nuevos tiempos. Me parece muy interesante, con una gran potencialidad. De hecho ya he colaborado como patrocinador con alguna iniciativa literaria que he creído de interés. Al mismo tiempo, diría que no es para todo tipo de producto. Tiene que haber una lógica para usarlo, algo innovador, que el mercado habitual no lo cubra. Y sí lo probaría si tuviera una idea que encajase con esa lógica de la que hablo.


Libros.com

miércoles, 21 de marzo de 2012

Las flores comienzan su promo

La novela Las flores de Baudelaire está a punto de salir a las librerías. Será en el mes de mayo. Cuando ocurra tendrá que competir con el poderío de las grandes editoriales que ocupan el espacio físico y mediático de una manera hegemónica.
Sin embargo, estoy dispuesto a batirlas porque me encantan los desafíos. Y también los suicidios literarios.
Así que voy a pedir la ayuda de todos los lectores de mi blog y de mis seguidores en twitter y facebook para promocionar la obra.
Estoy convencido de que hay más talento en las redes sociales que en todos los departamentos de marketing de las grandes editoriales [lo siento, amigas editoras].
De momento os pido ideas para posicionar la obra. Valen sugerencias peregrinas como hacer una huelga de hambre, o quemar la primera edición en la plaza pública, o contratar a la hija de Le Pen como asesora de imagen.
En fin, no todo va a ser serio y aburrido. Gracias.