"En este tiempo de exceso de novelas negras, se agradece mucho un cambio de registro que supere al propio género. La sociedad en su conjunto, y las prácticas y usos comúnmente aceptados, no saldrán indemnes del ejercicio de estilo y de las cargas de profundidad que nos lanza el autor. Una prosa plagada de hallazgos estéticos y significativos, junto a una doble voz narrativa, y una trama de final inesperado, completan una obra tan original como absorbente"
La literatura basura ha llegado al mundo editorial para quedarse. No es algo improvisado, viene de lejos. Pero con la crisis y la digitalización se ha acelerado. Es fruto de la banalización de la cultura y de la fascinación por el espectáculo. Ahora hay que escribir con una cierta mentalidad hamburguesa, de forma rápida, repetitiva, anodina, para que el mercado te acepte. Desde el Blog Literatura Basura se ofrece una mirada crítica del panorama literario y un análisis irónico de la era digital.
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miércoles, 27 de julio de 2016
Un detective muy particular
"En este tiempo de exceso de novelas negras, se agradece mucho un cambio de registro que supere al propio género. La sociedad en su conjunto, y las prácticas y usos comúnmente aceptados, no saldrán indemnes del ejercicio de estilo y de las cargas de profundidad que nos lanza el autor. Una prosa plagada de hallazgos estéticos y significativos, junto a una doble voz narrativa, y una trama de final inesperado, completan una obra tan original como absorbente"
lunes, 18 de julio de 2016
La capital del mundo, novela negra
El escritor bilbaíno Gonzalo Garrido lleva publicadas con su último libro “La capital del mundo”
tres novelas. Todas muy diferentes entre sí. Desde la intriga de la
primera, el intimismo y la reflexión de la segunda hasta llegar al más
auténtico género negro, el autor ha cubierto un largo periplo
demostrando que se ha convertido en uno de los escritores vascos de
mayor proyección y calidad.
La capital del mundo es una sólida novela negra con un protagonista un tanto peculiar que, anteriormente, había trabajado como taxista. La denuncia social está presente en cada una de las páginas de la novela pero, también, el humor, la crítica hacia las instituciones políticas y una investigación que nos deja sin aliento hasta llegar a un final sorprendente. Gonzalo Garrido nos cuenta todas sus motivaciones literarias en esta entrevista.
”La capital del mundo” es una novela negra. Después de pasar por la novela de intriga y por la novela literaria, ¿se ha encontrado a gusto en este género? ¿Definiría como negra su novela?
Sí, la verdad. Es un género muy agradecido. De hecho mi interés por la novela negra viene por su capacidad de someter al poder y a la sociedad a un tercer grado…
¿En qué género se encuentra más cómodo escribiendo?
En todos me siento cómodo aunque he sufrido más en la novela intimista por todo lo que conlleva de carga emocional. Ahora me apetece volver a cambiar y tocar el género de humor, nada fácil por cierto.
La novela destila mucho humor negro. ¿Es la única forma de enfrentarse con el mundo actual?
Creo que sí. Ante la impotencia de ver tantas injusticias y tanta estupidez, conviene armarse de ironía y de humor para sobrevivir con dignidad. Además, permite no tomarse la vida demasiado en serio.
También da mucha caña a su ciudad, incluso la denomina ciudad de cotillas. ¿Ha recibido alguna amenaza por ello?
Todavía no, pero todo se andará. Por de pronto le he dicho a mi editor que me busque piso en Barcelona. Es broma. Las sociedades democráticas permiten que sus intelectuales las critiquen. Espero que sea el caso de Bilbao.
De un bilbaíno no podíamos esperar menos que denominar a su ciudad la capital del mundo. ¿Tiene Bilbao los ingredientes necesarios para serlo?
Bilbao ha cambiado mucho en los últimos años y, dentro de su tamaño, sí puede ser una ciudad representativa a nivel mundial, pero de ahí a ser la capital del mundo…
Su protagonista Ricardo Malpartida es un perdedor nato, un superviviente que pasa de ser taxista a ser detective privado. ¿Es el protagonista ideal para una novela de género?
No sé qué decirte. Me enamoré de Malpartida como protagonista y después se comportó como un canalla conmigo. Uno no se puede fiar de los taxistas.
Malpartida, un apellido que nos recuerda mucho a Alatriste, es un protagonista que nos parece puede tener un largo recorrido. ¿Ha pensado volver a trabajar con él? ¿Cómo se le ocurrió ponerle ese apellido que no es muy vasco, por cierto?
Sí, me gustaría que me acompañase a lo largo de mi vida. Creo que es un buen compañero de fatigas. En mi primera novela el detective se llamaba Maldonado. He querido seguir con esa pauta de personas cuyo apellido puede marcarlos de por vida.
Corrupción urbanística, políticos, instituciones bancarias, prostitución y pornografía, terrorismo, etc. ¿No son muchos temas para una sola novela?
He hecho una panorámica de la ciudad y en esa radiografía han salido las principales contradicciones, que son muchas y muy variadas.
¿Le ha quedado una novela muy coral? ¿Ha querido reflejar con tanto protagonista la sociedad bilbaína?
Sí, he querido que la ciudad quedase bien reflejada, algo que ya hice con Las flores de Baudelaire, sólo que con cien años de distancia. De hecho, algunos lectores me han comparado las dos ciudades.
Narrada en tercera persona, tiene en los capítulos pares unas reflexiones en primera persona de varios narradores anónimos. ¿Por qué ha introducido esas cavilaciones de una protagonista presuntamente secundaria?
Quería salirme de la novela negra clásica y deseaba dotarla de cierta profundidad. Esa segunda voz conlleva una mayor reflexión, otros matices muy necesarios para entender la historia narrada y nuestro tiempo.
¿Cree que nuestra sociedad es demasiado conformista y resignada?
Sin duda. No hace falta más que leer los periódicos, seguir las redes sociales, etc. Nunca hemos tenido tanta información y nunca se ha utilizado tan pobremente, con tan poco criterio.
¿Es peligroso tener ideas propias?
Siempre ha sido peligroso. En las sociedades estrechas de mente, mucho más. Pero eso no debe condicionar al escritor que en el fondo es un rompedor de barreras, un luchador contra la intolerancia.
En la novela, vemos cómo los políticos abusan de su poder con las personas débiles.Sin embargo, los ciudadanos continúan votando una y otra vez a los mismos candidatos. ¿Algún día se romperá ese círculo vicioso?
Supongo que sí pero para eso hay que tener antes ciudadanos libres, educados, comprometidos… De momento no interesa a nadie.
Otro de los temas que trata es la pornografía en las redes. ¿Se está haciendo un mal uso de estas nuevas tecnologías?
Las tecnologías sirve para lo mejor y lo peor. Depende de las personas, no de los instrumentos. En el caso de la pornografía, está claro que es un campo abonado en el que muchos están enganchados.
Uno de los protagonistas secundarios es su editor, Jorge Dolz. Por supuesto, no tiene nada que ver con la realidad ¿no?
Es un guiño simpático… aunque nunca se sabe. Los editores son terribles.
¿Ha quedado satisfecho con el resultado de la novela?
Sí, me he divertido mucho escribiéndola y creo que eso se transmite al lector. Tanto es así que ha salido la segunda edición en menos de un mes.
* Entrevista en TODO LITERATURA
La capital del mundo es una sólida novela negra con un protagonista un tanto peculiar que, anteriormente, había trabajado como taxista. La denuncia social está presente en cada una de las páginas de la novela pero, también, el humor, la crítica hacia las instituciones políticas y una investigación que nos deja sin aliento hasta llegar a un final sorprendente. Gonzalo Garrido nos cuenta todas sus motivaciones literarias en esta entrevista.
”La capital del mundo” es una novela negra. Después de pasar por la novela de intriga y por la novela literaria, ¿se ha encontrado a gusto en este género? ¿Definiría como negra su novela?
Sí, la verdad. Es un género muy agradecido. De hecho mi interés por la novela negra viene por su capacidad de someter al poder y a la sociedad a un tercer grado…
¿En qué género se encuentra más cómodo escribiendo?
En todos me siento cómodo aunque he sufrido más en la novela intimista por todo lo que conlleva de carga emocional. Ahora me apetece volver a cambiar y tocar el género de humor, nada fácil por cierto.
La novela destila mucho humor negro. ¿Es la única forma de enfrentarse con el mundo actual?
Creo que sí. Ante la impotencia de ver tantas injusticias y tanta estupidez, conviene armarse de ironía y de humor para sobrevivir con dignidad. Además, permite no tomarse la vida demasiado en serio.
También da mucha caña a su ciudad, incluso la denomina ciudad de cotillas. ¿Ha recibido alguna amenaza por ello?
Todavía no, pero todo se andará. Por de pronto le he dicho a mi editor que me busque piso en Barcelona. Es broma. Las sociedades democráticas permiten que sus intelectuales las critiquen. Espero que sea el caso de Bilbao.
De un bilbaíno no podíamos esperar menos que denominar a su ciudad la capital del mundo. ¿Tiene Bilbao los ingredientes necesarios para serlo?
Bilbao ha cambiado mucho en los últimos años y, dentro de su tamaño, sí puede ser una ciudad representativa a nivel mundial, pero de ahí a ser la capital del mundo…
Su protagonista Ricardo Malpartida es un perdedor nato, un superviviente que pasa de ser taxista a ser detective privado. ¿Es el protagonista ideal para una novela de género?
No sé qué decirte. Me enamoré de Malpartida como protagonista y después se comportó como un canalla conmigo. Uno no se puede fiar de los taxistas.
Malpartida, un apellido que nos recuerda mucho a Alatriste, es un protagonista que nos parece puede tener un largo recorrido. ¿Ha pensado volver a trabajar con él? ¿Cómo se le ocurrió ponerle ese apellido que no es muy vasco, por cierto?
Sí, me gustaría que me acompañase a lo largo de mi vida. Creo que es un buen compañero de fatigas. En mi primera novela el detective se llamaba Maldonado. He querido seguir con esa pauta de personas cuyo apellido puede marcarlos de por vida.
Corrupción urbanística, políticos, instituciones bancarias, prostitución y pornografía, terrorismo, etc. ¿No son muchos temas para una sola novela?
He hecho una panorámica de la ciudad y en esa radiografía han salido las principales contradicciones, que son muchas y muy variadas.
¿Le ha quedado una novela muy coral? ¿Ha querido reflejar con tanto protagonista la sociedad bilbaína?
Sí, he querido que la ciudad quedase bien reflejada, algo que ya hice con Las flores de Baudelaire, sólo que con cien años de distancia. De hecho, algunos lectores me han comparado las dos ciudades.
Narrada en tercera persona, tiene en los capítulos pares unas reflexiones en primera persona de varios narradores anónimos. ¿Por qué ha introducido esas cavilaciones de una protagonista presuntamente secundaria?
Quería salirme de la novela negra clásica y deseaba dotarla de cierta profundidad. Esa segunda voz conlleva una mayor reflexión, otros matices muy necesarios para entender la historia narrada y nuestro tiempo.
¿Cree que nuestra sociedad es demasiado conformista y resignada?
Sin duda. No hace falta más que leer los periódicos, seguir las redes sociales, etc. Nunca hemos tenido tanta información y nunca se ha utilizado tan pobremente, con tan poco criterio.
¿Es peligroso tener ideas propias?
Siempre ha sido peligroso. En las sociedades estrechas de mente, mucho más. Pero eso no debe condicionar al escritor que en el fondo es un rompedor de barreras, un luchador contra la intolerancia.
En la novela, vemos cómo los políticos abusan de su poder con las personas débiles.Sin embargo, los ciudadanos continúan votando una y otra vez a los mismos candidatos. ¿Algún día se romperá ese círculo vicioso?
Supongo que sí pero para eso hay que tener antes ciudadanos libres, educados, comprometidos… De momento no interesa a nadie.
Otro de los temas que trata es la pornografía en las redes. ¿Se está haciendo un mal uso de estas nuevas tecnologías?
Las tecnologías sirve para lo mejor y lo peor. Depende de las personas, no de los instrumentos. En el caso de la pornografía, está claro que es un campo abonado en el que muchos están enganchados.
Uno de los protagonistas secundarios es su editor, Jorge Dolz. Por supuesto, no tiene nada que ver con la realidad ¿no?
Es un guiño simpático… aunque nunca se sabe. Los editores son terribles.
¿Ha quedado satisfecho con el resultado de la novela?
Sí, me he divertido mucho escribiéndola y creo que eso se transmite al lector. Tanto es así que ha salido la segunda edición en menos de un mes.
* Entrevista en TODO LITERATURA
martes, 14 de junio de 2016
martes, 24 de mayo de 2016
La capital del mundo
Esta nueva novela es una historia de intriga escrita con humor y lucidez. El autor de Las flores de Baudelaire y El patio inglés centra en esta ocasión su atención en el conformismo de la sociedad, así como el abuso de poder y la manipulación de los medios.
Ricardo Malpartida, detective privado de los bajos fondos, investiga el asesinato de un famoso científico de Bilbao, ciudad cada vez más obsesionada por ofrecer una buena imagen al mundo. En su particular búsqueda de la verdad, Malpartida deberá enfrentarse con numerosos fantasmas, propios y ajenos, que desvelarán el lado más oscuro del ser humano. Con una buena dosis de provocación, Gonzalo Garrido desarrolla una trama que engulle al lector y que muestra las contradicciones íntimas de un Bilbao y, por extensión, de una Euskadi autocomplacientes. A través de la investigación los lectores entrarán en una espiral de la que no podrán desengancharse hasta terminar la novela.
Ricardo Malpartida, detective privado de los bajos fondos, investiga el asesinato de un famoso científico de Bilbao, ciudad cada vez más obsesionada por ofrecer una buena imagen al mundo. En su particular búsqueda de la verdad, Malpartida deberá enfrentarse con numerosos fantasmas, propios y ajenos, que desvelarán el lado más oscuro del ser humano. Con una buena dosis de provocación, Gonzalo Garrido desarrolla una trama que engulle al lector y que muestra las contradicciones íntimas de un Bilbao y, por extensión, de una Euskadi autocomplacientes. A través de la investigación los lectores entrarán en una espiral de la que no podrán desengancharse hasta terminar la novela.
martes, 9 de julio de 2013
Un año y una semana
Algo más de un año ha transcurrido desde el lanzamiento, en mayo de 2012, de Las flores de Baudelaire. Han sido meses de intenso trabajo en donde un equipo muy motivado ha luchado por dar a conocer la novela, por encontrar a sus lectores, por abrirse un hueco en la saturada industria editorial. No ha sido fácil, menos en estos tiempos de crisis económica, oligopolios editoriales, cierre de librerías o piratería generalizada.
Muchos han sido los hechos significativos: la emocionante presentación inicial en público, el encuentro con lectores en distintas librerías del país, el recorrido por ferias del libro de todo tipo y condición, la presencia en medios de comunicación con entrevistas o reseñas, la mención en blogs literarios, la participación en conferencias como en la reciente FLIC, o el premio LEEMISTERIO 2012. Cada paso iba acompañado de la ilusión de ver que el boca a boca funcionaba, y que era necesaria una segunda edición e, incluso una tercera, como la que sacamos ahora en julio.
En todo este proceso, y en el previo de escritura y edición, he conocido momentos de euforia, pero también de desencanto y de soledad, claro. Hay demasiadas emociones puestas en un libro, en tu libro, como para que cualquier autor salga indemne de este tobogán creativo. Pero además el sistema editorial es demasiado injusto e ineficiente y hace que sientas cierta rabia por no haber obtenido mejores resultados.
Valoro la extraordinaria labor de una editorial pequeña e independiente, como es Alrevés, que se ha dejado la piel en el empeño. La gente de Alrevés ha sabido ofrecer ese apoyo que todo autor necesita para ultimar su obra, que no es poco, y después para colocarla, para venderla. Y lo ha hecho con generosidad, con elegancia, poniendo todos sus conocimientos al servicio de la novela, como si fuera lo más precioso que tuviera entre manos. Gracias, amigos.
Tras algo más de un año llega la semana, esa semana negra que todos conocemos, aunque sea por referencias, la de Gijón. Ahí también estarán Las flores de Baudelaire, finalistas del Silverio Cañada a la mejor primera novela negra del 2012. Es un buen colofón para tanto esfuerzo compartido de editores, compañeros de escudería, distribuidores, libreros, bibliotecarios, periodistas, blogueros, tuiteros y lectores. No sabemos lo que fallará el jurado pero, pase lo que pase, la fiesta sólo habrá comenzado, seguro.
jueves, 13 de diciembre de 2012
jueves, 8 de noviembre de 2012
miércoles, 17 de octubre de 2012
jueves, 20 de septiembre de 2012
Las flores de Baudelaire van a Francia
Hay noticias que animan en la carrera literaria de cualquier persona que empieza. Ésta es una de ella. Las flores de Baudelaire ha sido preseleccionada por el Festival de “La Primera Novela” de Chambéry (Francia). Este festival, que celebra su 26 edición, se organiza todos los años en el mes de mayo y tiene como objetivo descubrir a nuevos talentos de la narrativa en distintos idiomas. Así, distingue a autores hispanoparlantes, italianos, alemanes, anglófonos y portugueses. La originalidad del mismo viene dado por el hecho de que son los lectores los que votan a sus novelas preferidas después de una temporada de lecturas.
El Festival de Chambéry es único en su género. Desde 1987, ha servido de plataforma para descubrir nuevos nombres. Michel Houellebecq o Amélie Nothomb pasaron por Chambéry. Hace quince años el festival se abrió a toda Europa.
Espero que el espíritu de Baudelaire acompañe a mis flores.
El Festival de Chambéry es único en su género. Desde 1987, ha servido de plataforma para descubrir nuevos nombres. Michel Houellebecq o Amélie Nothomb pasaron por Chambéry. Hace quince años el festival se abrió a toda Europa.
Espero que el espíritu de Baudelaire acompañe a mis flores.
jueves, 13 de septiembre de 2012
lunes, 3 de septiembre de 2012
Segunda edición de Las flores de Baudelaire
Escribir es un trabajo duro. Soledad, cansancio, escepticismo son estados de animo que acompañan a toda obra literaria. También, ¡cómo no!, alegría, satisfacción y euforia. Además, una vez finalizado el libro vienen los aspectos relacionados con la búsqueda de editorial, la propia edición y, por supuesto, su posterior venta. Todo un proceso que lleva años y que parece que nunca acaba, sobre todo cuando se es primerizo. ¡Hay tantos puntos de espera en el camino! ¡Hay tantos escollos, propios y ajenos! Sin embargo, la constancia hace que ese camino se vaya desbrozando y acabe en un elemento físico (y/o digital) que se llama libro. Y que ese artefacto sea adquirido por lectores curiosos que lo interpretan a su manera y en los que deja toda una gama de sabores. Hay algo de especial en ello. Por eso tantas personas queremos escribir y publicar. Y queremos hacerlo en igualdad de condiciones que el resto de los escritores, aspecto nada fácil por el propio funcionamiento de la industria editorial. Por esa razón llegar a una segunda edición en plena crisis, con tantos libros publicados, en medio de una revolución digital, es un éxito y la recompensa del trabajo bien hecho de todo un equipo de personas (editores, distribuidores y libreros) que ha apostado por ese título y lo han defendido ante otras opciones que buscan su espacio y sus propios lectores. Y también de aquellos medios, blogueros y lectores que han creído en la novela y la han recomendado a otras personas. Gracias a todos. Sin vuestro a apoyo llegar a tanta gente no hubiera sido posible.
jueves, 30 de agosto de 2012
No es un simple thriller*
"Sucedió en uno de esos momentos en los que la vida deja de ser vida y se convierte en otra cosa. Fue a mediados de mayo de 1917. Lo recuerdo bien porque en aquella época nos habían llamado a los reporteros de La Gaceta del Norte, El Pueblo Vasco y El Noticiero a presenciar el primer vuelo experimental que se realizaba desde el aeródromo de Bilbao."
Tal vez porque Las flores del mal es un título que me apasiona, y este libro hace una clara referencia a él. O tal vez por su portada, ciudad gris, armónica en sus grises, niños mirando y esa quietud rota por unas flores dibujadas en rojo. Sea como fuere, hoy traigo un libro que me pareció atractivo desde que tuve conocimiento de su existencia, es por eso que hoy traigo a mi estantería virtual, Las flores de Baudelaire.
Conocemos a Alfredo Maldonado, fotógrafo profesional, investigador a ratos y tan observador como su profesión requiere. Tras llegar al escenario de un crimen particularmente cruento, decide investigarlo por su cuenta convencido como está de que la policía no hará suficientes esfuerzos.
Con ese sucinto resumen pudiera parecer que estamos ante una novela negra con un detective aficionado. Una historia convencional, en definitiva. Pero si algo tiene el libro de Gonzalo, es que se aleja de la convencionalidad. Ambientado en Bilbao en los primeros años del siglo XX, toma el pulso de una ciudad a través de sus habitantes, convirtiéndola en un hervidero de intereses y secretos a media voz. Se apoya firmemente en la solidez de sus personajes, de todos ellos, desponjándolos de los estereotipos básicos para otorgar una visión más íntima. El protagonista muestra su secreto al poco de conocernos explicándonos su colección, para descubrirnos poco a poco que también colecciona secretos. Como casi cualquiera, detalles, vidas y momentos que otorgan solidez a una trama sin fisuras. Somos testigos de la transformación de una ciudad sin que use para ello un tono nostálgico de viejo recuerdo, más bien sucede lo contrario, afila su pluma para darnos buena cuenta de lo que sucedía en aquel momento y que bien podemos trasladarlo a la actualidad. De este modo, sus flores del mal van surgiendo entre callejones enredando sus raíces por toda la novela que es la ciudad en que se desarrolla.
Leyendo sus letras da la impresión de que cada cosa está justo donde debe, no hay páginas sobrantes ni extensas descripciones. Y aún así salimos con el convencimiento de conocer perfectamente cada rasgo. Hay una crítica social velada pero fuerte acompañada de un toque irónico, un humor inteligente escondido que nos coge por sorpresa de boca de su protagonista. Y todo ello en poco más de 250 páginas en las que descubrí un autor a tener en cuenta y una novela que no es un simple thriller.
* Blog Entre montones de libros
Tal vez porque Las flores del mal es un título que me apasiona, y este libro hace una clara referencia a él. O tal vez por su portada, ciudad gris, armónica en sus grises, niños mirando y esa quietud rota por unas flores dibujadas en rojo. Sea como fuere, hoy traigo un libro que me pareció atractivo desde que tuve conocimiento de su existencia, es por eso que hoy traigo a mi estantería virtual, Las flores de Baudelaire.
Conocemos a Alfredo Maldonado, fotógrafo profesional, investigador a ratos y tan observador como su profesión requiere. Tras llegar al escenario de un crimen particularmente cruento, decide investigarlo por su cuenta convencido como está de que la policía no hará suficientes esfuerzos.
Con ese sucinto resumen pudiera parecer que estamos ante una novela negra con un detective aficionado. Una historia convencional, en definitiva. Pero si algo tiene el libro de Gonzalo, es que se aleja de la convencionalidad. Ambientado en Bilbao en los primeros años del siglo XX, toma el pulso de una ciudad a través de sus habitantes, convirtiéndola en un hervidero de intereses y secretos a media voz. Se apoya firmemente en la solidez de sus personajes, de todos ellos, desponjándolos de los estereotipos básicos para otorgar una visión más íntima. El protagonista muestra su secreto al poco de conocernos explicándonos su colección, para descubrirnos poco a poco que también colecciona secretos. Como casi cualquiera, detalles, vidas y momentos que otorgan solidez a una trama sin fisuras. Somos testigos de la transformación de una ciudad sin que use para ello un tono nostálgico de viejo recuerdo, más bien sucede lo contrario, afila su pluma para darnos buena cuenta de lo que sucedía en aquel momento y que bien podemos trasladarlo a la actualidad. De este modo, sus flores del mal van surgiendo entre callejones enredando sus raíces por toda la novela que es la ciudad en que se desarrolla.
Leyendo sus letras da la impresión de que cada cosa está justo donde debe, no hay páginas sobrantes ni extensas descripciones. Y aún así salimos con el convencimiento de conocer perfectamente cada rasgo. Hay una crítica social velada pero fuerte acompañada de un toque irónico, un humor inteligente escondido que nos coge por sorpresa de boca de su protagonista. Y todo ello en poco más de 250 páginas en las que descubrí un autor a tener en cuenta y una novela que no es un simple thriller.
* Blog Entre montones de libros
viernes, 3 de agosto de 2012
Entre las más vendidas*
"Las flores de Baudelaire", primera novela
del bilbaíno Gonzalo Garrido, ha logrado situarse entre las más vendidas
de los autores españoles e incluso, en junio, llegó a ocupar el número
78 de los libros más vendidos de España.
*Europa Press
La obra, ambientada en la Primera Guerra Mundial, aborda el tema
de la traición "como parte fundamental de la vida", según ha manifestado
su autor en declaraciones a Europa Press. El protagonista, Alfredo
Maldonado, un prestigioso fotógrafo en el Bilbao industrial de 1917, se
ve inmerso en una investigación sobre el brutal asesinato de la hija de
una de las familias más ricas de la ciudad.
El fotógrafo, un hombre escéptico y con una afición oscura,
diseccionará "con su humor ácido" una sociedad "indiferente a la
tragedia de la guerra". Las Flores de Baudelare es un libro ágil que
entrelaza con maestría el suspense de la investigación con la
descripción de una sociedad y la psicología de unos personajes.
Esta obra del escritor y asesor de comunicación Gonzalo Garrido
viene avalada por Eduardo Mendoza que ha destacado de ella que es "una
intriga bien contada que acaba envolviendo a la sociedad bilbaína y, lo
que es más importante, al lector".
Esta publicación, que se encuentra entre las más vendidas de
autores españoles, incluso logró en junio situarse entre los cien más
vendidos en España y, en concreto, entró en el puesto 78, lo que no
suele ser habitual en el caso de la primera novela de un escritor
desconocido.
El autor se muestra satisfecho por esta acogida y cree que esta
respuesta ha sido posible "gracias a la complicidad de muchas personas,
de los medios de comunicación y de las redes sociales". El boca a boca
está funcionando y ha impulsado las ventas hasta ponerla de moda",
añade.
ORIGINALIDAD DE LA HISTORIA
A su juicio, se valora "la originalidad de la historia, el estilo
sencillo y depurado de la narración y la fuerza de los personajes
que vertebran toda la trama".
Su autor define su obra como una "novela de intriga con una alto
componente psicológico y de denuncia social" y asegura que "mucha gente
la cataloga como negra porque hay un crimen y una investigación", pero, a
su juicio, "va más allá" porque pretende "provocar, hacernos pensar en
nuestras propias vidas".
Garrido explica que la obra tiene varios niveles de lectura, desde
el sencillo al más sofisticado. "Por eso gusta, tanto a gente joven
como mayor; a hombres o a mujeres. Cada uno elige su camino", afirma.
El autor bilbaino señala que, desde luego, no es una novela
costumbrista romántica, sino todo lo contrario. "Esta novela demuestra
que la ambición y la mezquindad no son sólo atributos de nuestro tiempo,
sino que son inherentes a la condición humana", asegura.
Garrido recuerda que, cuando escribía la novela se estaban
viviendo los años de boom inmobiliario, de la riqueza fácil, y que, en
aquel momento, presentía que "eso no podía ser bueno, que no era
sostenible, que estaba sacando lo peor de nosotros".
"Y quise buscar otra época cercana similar. Me fije en los años
previos a la Primera Guerra Mundial y, sobre todo, durante la guerra.
Entonces el mineral de hierro permitió crear grandes fortunas y la
neutralidad española también facilitó ganancias exageradas a costa del
dolor ajeno. Era el marco ideal para construir la novela", apunta.
Para ello, se sirvió de muchas horas de documentación y de un
detective aficionado que colabora con la policía. "Quería un personaje
que no fuera profesional porque así no me tenía que sujetar a parámetros
estrictos en la investigación. Además, deseaba que tuviera una mirada
diferente. Y, sobre todo, me pareció una potente voz narrativa", añade.
Garrido también define a su protagonista que está alejado del
héroe perfecto y es "un perdedor, un desarraigado" que "sigue luchando
por descubrir los motivos del asesinato". Se enmarca en su apuesta por
personajes que "tengan su parte oscura, sus miserias, como todos
nosotros".
Por ello, la novela tiene "claras referencias al mal" a través de
sus distintas manifestaciones como "cobardía o mezquindad". "Siempre
está ahí, es parte de nosotros, esperando que nos relajemos para saltar.
Y, como dice la contraportada de la novela, todos hemos sido traidores
en algún momento de nuestras vidas", añade.
Sobre su futuro como novelista, dice que ahora está volcado en dar
a conocer su libro a los lectores, pero que quiere seguir escribiendo,
que escribe por necesidad, como una "venganza poética" para intervenir
"en las injusticias de la sociedad".*Europa Press
martes, 10 de julio de 2012
En el mundo editorial nos falta imaginación*
Las flores de Baudelaire (Alrevés) es la primera novela de Gonzalo Garrido (Bilbao, 1963). En ella mezcla un siniestro crimen, con un fotógrafo de prensa reconvertido en investigador y la alta burguesía. Todo, en el Bilbao de principios del siglo XX. Es el año 1917, una época que para el autor es de las que menos conocemos de la historia y que guarda bastante similitudes, dice, con la actual.
Garrido cree que en las editoriales pesa mucho las cuentas de resultados. /E. MORENO ESQUIBEL
P. A partir de la afirmación anterior, ¿Qué desconocemos de esa época que le sirve como escenario de su libro? ¿En qué se parece a la actual?
R. No diría que es una de las épocas más desconocidas, ya que en el pasado hay muchas otras, pero sí que lo es de la historia reciente, de una historia que ha marcado todo el siglo XX. Desconocemos que fue una época de “globalización” en la que las personas comenzaron a viajar, en la que un Imperio como el Británico favoreció y controló el comercio de mercancias, en la que los avances tecnológicos fueron muy relevantes como el vapor, el coche, el avión, el teléfono o la electricidad. Pero, sobre todo, fue una época en la que nadie pensaba que el progreso podría acabar en una guerra mundial. Nadie vislumbraba la barbarie que se avecinaba.
Cuando escribía la novela estábamos viviendo los años de boom inmobiliario, de la riqueza fácil, y yo presentía que eso no podía ser bueno, que no era sostenible, que estaba sacando lo peor de nosotros. Y quise buscar otra época cercana similar. Me fije en los años previos a la Primera Guerra Mundial y, sobre todo, durante la guerra. Entonces el mineral de hierro permitió crear grandes fortunas en el País Vasco y la neutralidad española también facilitó ganancias exageradas a costa del dolor ajeno. Era el marco ideal para construir la novela. He de decir que, tras la guerra, España entró en una profunda crisis similar a la actual por no haber aprovechado la coyuntura para mejorar su competitividad frente a otros países.
P. ¿Hay lecciones que no hemos aprendido de esa época y que hacen que ahora atravesemos por un momento delicado en cuestiones económicas, políticas y sociales? Por ejemplo, ¿la traición?
R. La lección fundamental es que no aprendemos de los errores, que no fortalecemos el espíritu crítico de nuestra sociedad, que no educamos para compartir el poder de manera democrática, cualquiera poder. Y claro, los seres humanos somos egoístas y abusamos si nadie nos controla, si no hay por detrás unas normas reguladoras, unas instituciones, una civilización que nos alejen de la selva. Aun así el mal en sus distintas manifestaciones siempre está ahí, es parte de nosotros, esperando que nos relajemos para saltar. Y, como dice la contraportada de la novela, todos hemos sido traidores en algún momento de nuestras vidas.
P. ¿En qué gremio se encuentran hoy los principales traidores del día a día?
R. En el mundo político y financiero por lo que supone de abuso, manipulación y distorsión de la realidad. En relación con la situación actual, creo que es una tragedia que muchas industrias, entre ellas la editorial, estén manejadas por financieros en detrimento de otro tipo de perfiles profesionales. Sólo les interesa el beneficio a corto plazo. Y eso es intolerable desde el punto de vista social.
P. ¿Se fijó en alguno de ellos para elaborar los personajes del libro?
R. Sí y no. En el libro hay personajes de toda calaña y en todos los estratos de la sociedad. El mal da para mucho.
P. Volvamos a 1917. Mejor dicho a la búsqueda de información que hizo para documentar la novela. ¿Qué datos encontró que le sorprendieran?
R. Me sorprendió lo parecido que eran ambas épocas. Agresividad y corrupción política, conflictividad social, clericalismo y anticlericalismo, peleas, malos tratos… Todo con gran apasionamiento de la población. No hemos cambiado tanto, por desgracia.
P. ¿Usted calificaría su novela como “negra”?
R. Pienso que es más una novela de intriga con una alto componente psicológico y de denuncia social. Pero es cierto que mucha gente la cataloga como negra.
P. Decía en una entrevista que concedió: “Piensa que a la semana salen unas doscientas novelas al mercado y el librero tiene que escoger y elegir lo que coloca en su librería”.
R. Es duro, pero es así. El librero tiene que elegir porque no le caben en su espacio. Y los libros duran muy poco tiempo en las estanterías. En cualquier caso, no seré yo quien diga que sobran libros. Me parece tremenda esa afirmación. Lo que creo es que faltan lectores y que todo el esfuerzo debería estar encaminado a aumentar el número y la frecuencia de lectura de los ciudadanos. Tenemos 400 millones de potenciales lectores. Vayamos a por ellos.
P. ¿Por qué se lanza un asesor de comunicación en cuestiones económicas al ruedo de la publicación de libros y con una temática diferente a la que trata a diario?
R. De día soy asesor y defiendo. De noche soy escritor y ataco. Son dos formas de ver el mundo. Escribo para vengarme poéticamente de las injusticias que veo a mi lado. Creo que los escritores debemos intervenir aunque nuestra intervención no despierte mucho interés. Es un compromiso personal.
P. La jugada le salió bien, ¿no? Una editorial apostó por usted y la crítica le ha acogido con cariño. ¿Si le decimos que es un tipo afortunado erramos?
R. Siempre me he considerado un tipo afortunado, incluso en los momentos difíciles. Es cuestión de comparar y ver cómo está el mundo. Pero también soy muy trabajador, muy constante. Nunca nadie me ha venido a buscar, he sido yo el que me he peleado por salir adelante. Y ahora lucho para encontrar a mis lectores.
P. Y lo que es mejor. Eduardo Mendoza le dedicó las siguientes palabras: «Una intriga bien contada que acaba envolviendo a la sociedad bilbaína y, lo que es más importante, al lector. ¡ Un hurra por el autor! ». ¿Qué le vino a la cabeza cuando leyó esta afirmación?
R. No me lo creía. Las tuve que leer varias veces. Sobre todo, me sorprendió la última afirmación. Que alguien de la categoría de Eduardo me elogiase como escritor fue emocionante. Desde luego, le debo mucho.
P. Cambio de tercio. Hablemos de la situación en el mundo editorial. ¿Complicada?
R. Sí, pero muy excitante. Hay en marcha una revolución que va a transformar el ecosistema editorial y que, creo, va a democratizar el escenario. Ya nadie tiene el control del sistema. Habrá que interactuar. Y eso es enriquecedor. Además, nunca ha habido tantos lectores en España y creo que la tendencia va a continuar. Lo que es cierto es que se leerá en distintas plataformas, con soportes muy diferentes, y que habrá piratería. Por otra parte, se comenzará a leer en comunidad gracias a las redes sociales. Todo eso va a modificar la forma de hacer literatura.
P. ¿Y cree que hay alguna solución que se pueda aplicar y que aún no esté en marcha?
R. Sin duda. Una de las cosas que más nos falta es la imaginación. En la industria editorial, también. Probablemente ha vivido demasiado bien, ha ganado mucho dinero en los últimos años y ha crecido desproporcionadamente. Ahora debe reinvertarse. Debería haberlo hecho durante las vacas gordas. Tendrá que hacerlo con las flacas.
P. ¿Nos venden contenidos demasiado edulcorados?
R. Como siempre hay de todo, pero en líneas generales, en las grandes editoriales, la cuenta de resultado pesa mucho y no apuestan más que por libros seguros. Eso hace que se busque un tipo de escritor, de novela, de lector, etc. Y cuando se da con un bestseller, pues todos intentan imitar el modelo para ver si reproducen ese éxito hasta la saciedad. Y no suele funcionar, pero inundan las librerías de títulos de esas características, en vez de buscar nuevos temas o talentos. Es más fácil copiar.
P. Le decíamos antes que una editorial apostó por usted. ¿Qué le parecen las alternativas para publicar que están surgiendo ahora como el crowdfunding? ¿Probaría?
R. Creo que es una de esas herramientas inteligentes que se abren con los nuevos tiempos. Me parece muy interesante, con una gran potencialidad. De hecho ya he colaborado como patrocinador con alguna iniciativa literaria que he creído de interés. Al mismo tiempo, diría que no es para todo tipo de producto. Tiene que haber una lógica para usarlo, algo innovador, que el mercado habitual no lo cubra. Y sí lo probaría si tuviera una idea que encajase con esa lógica de la que hablo.
* Libros.com
Garrido cree que en las editoriales pesa mucho las cuentas de resultados. /E. MORENO ESQUIBEL
P. A partir de la afirmación anterior, ¿Qué desconocemos de esa época que le sirve como escenario de su libro? ¿En qué se parece a la actual?
R. No diría que es una de las épocas más desconocidas, ya que en el pasado hay muchas otras, pero sí que lo es de la historia reciente, de una historia que ha marcado todo el siglo XX. Desconocemos que fue una época de “globalización” en la que las personas comenzaron a viajar, en la que un Imperio como el Británico favoreció y controló el comercio de mercancias, en la que los avances tecnológicos fueron muy relevantes como el vapor, el coche, el avión, el teléfono o la electricidad. Pero, sobre todo, fue una época en la que nadie pensaba que el progreso podría acabar en una guerra mundial. Nadie vislumbraba la barbarie que se avecinaba.
Cuando escribía la novela estábamos viviendo los años de boom inmobiliario, de la riqueza fácil, y yo presentía que eso no podía ser bueno, que no era sostenible, que estaba sacando lo peor de nosotros. Y quise buscar otra época cercana similar. Me fije en los años previos a la Primera Guerra Mundial y, sobre todo, durante la guerra. Entonces el mineral de hierro permitió crear grandes fortunas en el País Vasco y la neutralidad española también facilitó ganancias exageradas a costa del dolor ajeno. Era el marco ideal para construir la novela. He de decir que, tras la guerra, España entró en una profunda crisis similar a la actual por no haber aprovechado la coyuntura para mejorar su competitividad frente a otros países.
P. ¿Hay lecciones que no hemos aprendido de esa época y que hacen que ahora atravesemos por un momento delicado en cuestiones económicas, políticas y sociales? Por ejemplo, ¿la traición?
R. La lección fundamental es que no aprendemos de los errores, que no fortalecemos el espíritu crítico de nuestra sociedad, que no educamos para compartir el poder de manera democrática, cualquiera poder. Y claro, los seres humanos somos egoístas y abusamos si nadie nos controla, si no hay por detrás unas normas reguladoras, unas instituciones, una civilización que nos alejen de la selva. Aun así el mal en sus distintas manifestaciones siempre está ahí, es parte de nosotros, esperando que nos relajemos para saltar. Y, como dice la contraportada de la novela, todos hemos sido traidores en algún momento de nuestras vidas.
P. ¿En qué gremio se encuentran hoy los principales traidores del día a día?
R. En el mundo político y financiero por lo que supone de abuso, manipulación y distorsión de la realidad. En relación con la situación actual, creo que es una tragedia que muchas industrias, entre ellas la editorial, estén manejadas por financieros en detrimento de otro tipo de perfiles profesionales. Sólo les interesa el beneficio a corto plazo. Y eso es intolerable desde el punto de vista social.
P. ¿Se fijó en alguno de ellos para elaborar los personajes del libro?
R. Sí y no. En el libro hay personajes de toda calaña y en todos los estratos de la sociedad. El mal da para mucho.
P. Volvamos a 1917. Mejor dicho a la búsqueda de información que hizo para documentar la novela. ¿Qué datos encontró que le sorprendieran?
R. Me sorprendió lo parecido que eran ambas épocas. Agresividad y corrupción política, conflictividad social, clericalismo y anticlericalismo, peleas, malos tratos… Todo con gran apasionamiento de la población. No hemos cambiado tanto, por desgracia.
P. ¿Usted calificaría su novela como “negra”?
R. Pienso que es más una novela de intriga con una alto componente psicológico y de denuncia social. Pero es cierto que mucha gente la cataloga como negra.
P. Decía en una entrevista que concedió: “Piensa que a la semana salen unas doscientas novelas al mercado y el librero tiene que escoger y elegir lo que coloca en su librería”.
R. Es duro, pero es así. El librero tiene que elegir porque no le caben en su espacio. Y los libros duran muy poco tiempo en las estanterías. En cualquier caso, no seré yo quien diga que sobran libros. Me parece tremenda esa afirmación. Lo que creo es que faltan lectores y que todo el esfuerzo debería estar encaminado a aumentar el número y la frecuencia de lectura de los ciudadanos. Tenemos 400 millones de potenciales lectores. Vayamos a por ellos.
P. ¿Por qué se lanza un asesor de comunicación en cuestiones económicas al ruedo de la publicación de libros y con una temática diferente a la que trata a diario?
R. De día soy asesor y defiendo. De noche soy escritor y ataco. Son dos formas de ver el mundo. Escribo para vengarme poéticamente de las injusticias que veo a mi lado. Creo que los escritores debemos intervenir aunque nuestra intervención no despierte mucho interés. Es un compromiso personal.
P. La jugada le salió bien, ¿no? Una editorial apostó por usted y la crítica le ha acogido con cariño. ¿Si le decimos que es un tipo afortunado erramos?
R. Siempre me he considerado un tipo afortunado, incluso en los momentos difíciles. Es cuestión de comparar y ver cómo está el mundo. Pero también soy muy trabajador, muy constante. Nunca nadie me ha venido a buscar, he sido yo el que me he peleado por salir adelante. Y ahora lucho para encontrar a mis lectores.
P. Y lo que es mejor. Eduardo Mendoza le dedicó las siguientes palabras: «Una intriga bien contada que acaba envolviendo a la sociedad bilbaína y, lo que es más importante, al lector. ¡ Un hurra por el autor! ». ¿Qué le vino a la cabeza cuando leyó esta afirmación?
R. No me lo creía. Las tuve que leer varias veces. Sobre todo, me sorprendió la última afirmación. Que alguien de la categoría de Eduardo me elogiase como escritor fue emocionante. Desde luego, le debo mucho.
P. Cambio de tercio. Hablemos de la situación en el mundo editorial. ¿Complicada?
R. Sí, pero muy excitante. Hay en marcha una revolución que va a transformar el ecosistema editorial y que, creo, va a democratizar el escenario. Ya nadie tiene el control del sistema. Habrá que interactuar. Y eso es enriquecedor. Además, nunca ha habido tantos lectores en España y creo que la tendencia va a continuar. Lo que es cierto es que se leerá en distintas plataformas, con soportes muy diferentes, y que habrá piratería. Por otra parte, se comenzará a leer en comunidad gracias a las redes sociales. Todo eso va a modificar la forma de hacer literatura.
P. ¿Y cree que hay alguna solución que se pueda aplicar y que aún no esté en marcha?
R. Sin duda. Una de las cosas que más nos falta es la imaginación. En la industria editorial, también. Probablemente ha vivido demasiado bien, ha ganado mucho dinero en los últimos años y ha crecido desproporcionadamente. Ahora debe reinvertarse. Debería haberlo hecho durante las vacas gordas. Tendrá que hacerlo con las flacas.
P. ¿Nos venden contenidos demasiado edulcorados?
R. Como siempre hay de todo, pero en líneas generales, en las grandes editoriales, la cuenta de resultado pesa mucho y no apuestan más que por libros seguros. Eso hace que se busque un tipo de escritor, de novela, de lector, etc. Y cuando se da con un bestseller, pues todos intentan imitar el modelo para ver si reproducen ese éxito hasta la saciedad. Y no suele funcionar, pero inundan las librerías de títulos de esas características, en vez de buscar nuevos temas o talentos. Es más fácil copiar.
P. Le decíamos antes que una editorial apostó por usted. ¿Qué le parecen las alternativas para publicar que están surgiendo ahora como el crowdfunding? ¿Probaría?
R. Creo que es una de esas herramientas inteligentes que se abren con los nuevos tiempos. Me parece muy interesante, con una gran potencialidad. De hecho ya he colaborado como patrocinador con alguna iniciativa literaria que he creído de interés. Al mismo tiempo, diría que no es para todo tipo de producto. Tiene que haber una lógica para usarlo, algo innovador, que el mercado habitual no lo cubra. Y sí lo probaría si tuviera una idea que encajase con esa lógica de la que hablo.
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