La literatura basura ha llegado al mundo editorial para quedarse. No es algo improvisado, viene de lejos. Pero con la crisis y la digitalización se ha acelerado. Es fruto de la banalización de la cultura y de la fascinación por el espectáculo. Ahora hay que escribir con una cierta mentalidad hamburguesa, de forma rápida, repetitiva, anodina, para que el mercado te acepte. Desde el Blog Literatura Basura se ofrece una mirada crítica del panorama literario y un análisis irónico de la era digital.
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martes, 7 de julio de 2015
domingo, 21 de junio de 2015
Entrevista impublicada de ayer y de hoy
Cómo definiría sus estilo narrativo
Aunque no soy la persona más indicada, creo que intento escribir con un estilo propio, preciso, minimalista, donde cada palabra tenga un sentido definido.
De cuál de sus obras se siente más orgulloso.
Cada libro tiene su vida propia y ha compartido muchas horas conmigo. Creo que de los dos que he publicado hasta ahora, cada uno por distintos motivos.
Cuando escribe un libro cómo lo hace
Siempre con el ordenador. Lo que escribo a mano son apuntes de todo tipo que me puedan parecer interesantes para desarrollar después en la novela.
A veces pensamos que un libro que para nosotros es bueno resulta un fracaso editorial, y viceversa. ¿Por qué?
El sector editorial es muy injusto y manipulado, lo que hace que gente con gran calidad no destaque y gente bastante vulgar literariamente hablando llegue muy lejos.
Tiene algún ritual para ponerse a escribir?
No. Escribo donde puedo y cuando puedo, eso hace que sea pragmático. Cuando lo hago en mi oficina, a última hora de la tarde, cambio las luces para sentir que estoy en otro ambiente. Poco más.
El escritor vale lo que valen sus obras. ¿Está de acuerdo?
Las obras son el producto de la creatividad del escritor y creo que deben ser juzgadas con independencia de su autor. Aun así, también pienso que ahora los autores tienen mayor visibilidad y, por tanto, son juzgados por sus ideas fuera de su obra.
Sus novelas son de capítulos cortos. ¿Lo hace por darle más originalidad y rapidez a la narración?
Escribo de una manera muy sucinta, intentando centrarme en lo importante y dejando lo accesorio fuera. Y quiero mantener un ritmo.
Las flores de Baudelaire funcionan muy bien como fresco panorámico de una época. ¿El proceso de documentación ha sido fundamental?
En una novela con tintes históricos es necesario documentarse mucho para coger el tono. Y no es fácil. Por eso no me quise alejar más de cien años, porque nuestra mentalidad es muy similar a aquella época, dado que comienza la modernidad de la sociedad. Más lejos me hubiera sido imposible.
El transfondo del argumento de su novela es la convulsa industrialización de Bilbao. ¿Por qué eligió este tema?
Me interesa escribir y aprender al mismo tiempo. Y los comienzos del siglo XX son interesantísimos a nivel europeo y, por supuesto, español y vasco. Así que me pareció un buen contexto para introducir un crimen y conocer la ciudad, sus desigualdades, el mal... Además, tiene similitudes con los años 2000, cuando la riqueza y la especulación eran muy fáciles en nuestro país.
En el Ulises de James Joyce se aconseja leer primero el final, para la mejor comprensión de la obra. ¿Ocurre esto con alguna de sus obras?
El Ulises se puede leer de cualquier forma porque es un gran artefacto literario. En mi caso las novelas son más tradicionales, todo mucho más sensato.
¿Qué intenta que transmitan sus novelas?
Quiero que hagan pensar, que nos pongan en una situación determinada, no siempre cómoda. También que entretengan, claro.
¿Cuál es la parte más dura y complicada para escribir una novela?
Comenzar siempre es complicado. Saber dónde está la historia, encontrar la voz narradora, dar el tono a la narración...
¿Cómo definiría su generación literaria dentro de la novela negra?
No me considero un escritor típico de novela negra. He utilizado el género porque me convenía, pero en mi segunda novela me alejo completamente del género y toco temas más intimistas.
¿Le gusta ser crítico con su obra?
Soy muy crítico y nunca releo lo escrito una vez publicado. Creo que todo se puede mejorar.
¿Qué esconde el éxito?
El principio de un fracaso.
¿Escribir y publicar es su gran sueño?
Sí, y tener lectores que aprecien lo que haces y te sigan en tu carrera literaria.
El libro vive en el momento en que lo estamos leyendo. ¿Qué piensa de ello?
Es muy emocionante saber que otros lectores están interpretando a su manera lo que has escrito. Y te da muchas sorpresas escuchar sus opiniones.
¿Cuándo y cómo empezó a escribir?
Desde joven he querido escribir, pero no me veía capaz. Me lo tomé en serio cuando vi que tenía una historia y que quería contarla.
A escribir se aprende leyendo?
Sin duda alguna. No puede haber un buen escritor que no sea a su vez un buen lector.
Una vez que la idea se ha desarrollado en su cabeza, ¿cómo surge la trama?
Es cuestión de obsesionarse con la historia e ir visualizándola hasta que parece real. Y después corregir mucho.
Tener éxito no es una cuestión de medios, sino de fines. ¿Qué piensa al respecto?
La suma de fines y medios es lo ideal, aunque si tengo que escoger prefiero los fines.
¿Existe algún escritor maldito?
En el pasado, muchos. En la actualidad, lo dudo. Somos todos demasiado homogéneos.
La perfección tiene una relación directa con el éxito. ¿Consigue ambos casos?
No creo que haya una relación directa. Hay éxitos muy imperfectos. Es cuestión de mirar los libros más vendidos.
¿Cuál es la novela favorita?
No tengo una novela favorita, pero me gustan mucho las comprometidas, tipo Sostiene Pereira, de Tabucchi.
Lo más importante, ¿es el reconocimiento de su obra?
No, hay cosas más importantes, pero desde el punto de vista artístico, sí.
¿Le preocupa no aparecer en la lista de los escritores más vendidos del momento?
No, ya que conozco los factores que intevienen en la composición de esas listas. Me preocupa más que mi libro no se siga leyendo destro de diez años.
¿De dónde saca los temas?
De mis obsesione personales, de lo que me cuentan, de lo que leo...
¿Cómo es crecer al lado de unos personajes?
Muy excitante. Al final somos compañeros de fatigas que compartimos muchas horas de soledad juntos. Incluso nos respetamos, aunque no siempre.
¿Se ha planteado el fin de alguno de ellos para terminar una saga literaria?
Sí, claro. También deben morir como yo.
¿A qué aspira como escritor?
A divertirme escribiendo y a que mis lectores se emocionen conmigo.
¿Existe el crimen perfecto?
Sí, seguro.
En el plano personal, ¿cómo se definiría?
Como una persona inquieta intelectualmente, pero tranquila en lo personal. Sin demasiadas pretensiones.
Qué opina del siguiente símil: Escritor=Domador de palabras
Tiene bastante de verdad, aunque creo que primero se deben domar las ideas.
A los soldados el valor se les supone. A los escritores, se os supone la vanidad. ¿Qué piensa al respecto?
Algo de cierto hay, aunque creo que más importancia es la constancia.
¿Qué piensa de los premios literarios?
Que la mayoría están dados de antemano y que son puros reclamos comerciales de las propias editoriales que los otorgan, directa o indirectamente.
¿Tiene algún premio literario?
He quedado finalista de la Semana Negra de Gijón.
¿Cuál le gustaría ganar?
El Goncourt, pero sé que eso suena raro
¿Diría que hay un antes y un después en su trayectoria literaria?
Creo que con mi segunda novela, El patio inglés, hay un punto de inflexión. Veremos cómo evoluciono.
* Entrevista que nunca se llegó a publicar por cierre de la revista literaria.
Aunque no soy la persona más indicada, creo que intento escribir con un estilo propio, preciso, minimalista, donde cada palabra tenga un sentido definido.
De cuál de sus obras se siente más orgulloso.
Cada libro tiene su vida propia y ha compartido muchas horas conmigo. Creo que de los dos que he publicado hasta ahora, cada uno por distintos motivos.
Cuando escribe un libro cómo lo hace
Siempre con el ordenador. Lo que escribo a mano son apuntes de todo tipo que me puedan parecer interesantes para desarrollar después en la novela.
A veces pensamos que un libro que para nosotros es bueno resulta un fracaso editorial, y viceversa. ¿Por qué?
El sector editorial es muy injusto y manipulado, lo que hace que gente con gran calidad no destaque y gente bastante vulgar literariamente hablando llegue muy lejos.
Tiene algún ritual para ponerse a escribir?
No. Escribo donde puedo y cuando puedo, eso hace que sea pragmático. Cuando lo hago en mi oficina, a última hora de la tarde, cambio las luces para sentir que estoy en otro ambiente. Poco más.
El escritor vale lo que valen sus obras. ¿Está de acuerdo?
Las obras son el producto de la creatividad del escritor y creo que deben ser juzgadas con independencia de su autor. Aun así, también pienso que ahora los autores tienen mayor visibilidad y, por tanto, son juzgados por sus ideas fuera de su obra.
Sus novelas son de capítulos cortos. ¿Lo hace por darle más originalidad y rapidez a la narración?
Escribo de una manera muy sucinta, intentando centrarme en lo importante y dejando lo accesorio fuera. Y quiero mantener un ritmo.
Las flores de Baudelaire funcionan muy bien como fresco panorámico de una época. ¿El proceso de documentación ha sido fundamental?
En una novela con tintes históricos es necesario documentarse mucho para coger el tono. Y no es fácil. Por eso no me quise alejar más de cien años, porque nuestra mentalidad es muy similar a aquella época, dado que comienza la modernidad de la sociedad. Más lejos me hubiera sido imposible.
El transfondo del argumento de su novela es la convulsa industrialización de Bilbao. ¿Por qué eligió este tema?
Me interesa escribir y aprender al mismo tiempo. Y los comienzos del siglo XX son interesantísimos a nivel europeo y, por supuesto, español y vasco. Así que me pareció un buen contexto para introducir un crimen y conocer la ciudad, sus desigualdades, el mal... Además, tiene similitudes con los años 2000, cuando la riqueza y la especulación eran muy fáciles en nuestro país.
En el Ulises de James Joyce se aconseja leer primero el final, para la mejor comprensión de la obra. ¿Ocurre esto con alguna de sus obras?
El Ulises se puede leer de cualquier forma porque es un gran artefacto literario. En mi caso las novelas son más tradicionales, todo mucho más sensato.
¿Qué intenta que transmitan sus novelas?
Quiero que hagan pensar, que nos pongan en una situación determinada, no siempre cómoda. También que entretengan, claro.
¿Cuál es la parte más dura y complicada para escribir una novela?
Comenzar siempre es complicado. Saber dónde está la historia, encontrar la voz narradora, dar el tono a la narración...
¿Cómo definiría su generación literaria dentro de la novela negra?
No me considero un escritor típico de novela negra. He utilizado el género porque me convenía, pero en mi segunda novela me alejo completamente del género y toco temas más intimistas.
¿Le gusta ser crítico con su obra?
Soy muy crítico y nunca releo lo escrito una vez publicado. Creo que todo se puede mejorar.
¿Qué esconde el éxito?
El principio de un fracaso.
¿Escribir y publicar es su gran sueño?
Sí, y tener lectores que aprecien lo que haces y te sigan en tu carrera literaria.
El libro vive en el momento en que lo estamos leyendo. ¿Qué piensa de ello?
Es muy emocionante saber que otros lectores están interpretando a su manera lo que has escrito. Y te da muchas sorpresas escuchar sus opiniones.
¿Cuándo y cómo empezó a escribir?
Desde joven he querido escribir, pero no me veía capaz. Me lo tomé en serio cuando vi que tenía una historia y que quería contarla.
A escribir se aprende leyendo?
Sin duda alguna. No puede haber un buen escritor que no sea a su vez un buen lector.
Una vez que la idea se ha desarrollado en su cabeza, ¿cómo surge la trama?
Es cuestión de obsesionarse con la historia e ir visualizándola hasta que parece real. Y después corregir mucho.
Tener éxito no es una cuestión de medios, sino de fines. ¿Qué piensa al respecto?
La suma de fines y medios es lo ideal, aunque si tengo que escoger prefiero los fines.
¿Existe algún escritor maldito?
En el pasado, muchos. En la actualidad, lo dudo. Somos todos demasiado homogéneos.
La perfección tiene una relación directa con el éxito. ¿Consigue ambos casos?
No creo que haya una relación directa. Hay éxitos muy imperfectos. Es cuestión de mirar los libros más vendidos.
¿Cuál es la novela favorita?
No tengo una novela favorita, pero me gustan mucho las comprometidas, tipo Sostiene Pereira, de Tabucchi.
Lo más importante, ¿es el reconocimiento de su obra?
No, hay cosas más importantes, pero desde el punto de vista artístico, sí.
¿Le preocupa no aparecer en la lista de los escritores más vendidos del momento?
No, ya que conozco los factores que intevienen en la composición de esas listas. Me preocupa más que mi libro no se siga leyendo destro de diez años.
¿De dónde saca los temas?
De mis obsesione personales, de lo que me cuentan, de lo que leo...
¿Cómo es crecer al lado de unos personajes?
Muy excitante. Al final somos compañeros de fatigas que compartimos muchas horas de soledad juntos. Incluso nos respetamos, aunque no siempre.
¿Se ha planteado el fin de alguno de ellos para terminar una saga literaria?
Sí, claro. También deben morir como yo.
¿A qué aspira como escritor?
A divertirme escribiendo y a que mis lectores se emocionen conmigo.
¿Existe el crimen perfecto?
Sí, seguro.
En el plano personal, ¿cómo se definiría?
Como una persona inquieta intelectualmente, pero tranquila en lo personal. Sin demasiadas pretensiones.
Qué opina del siguiente símil: Escritor=Domador de palabras
Tiene bastante de verdad, aunque creo que primero se deben domar las ideas.
A los soldados el valor se les supone. A los escritores, se os supone la vanidad. ¿Qué piensa al respecto?
Algo de cierto hay, aunque creo que más importancia es la constancia.
¿Qué piensa de los premios literarios?
Que la mayoría están dados de antemano y que son puros reclamos comerciales de las propias editoriales que los otorgan, directa o indirectamente.
¿Tiene algún premio literario?
He quedado finalista de la Semana Negra de Gijón.
¿Cuál le gustaría ganar?
El Goncourt, pero sé que eso suena raro
¿Diría que hay un antes y un después en su trayectoria literaria?
Creo que con mi segunda novela, El patio inglés, hay un punto de inflexión. Veremos cómo evoluciono.
* Entrevista que nunca se llegó a publicar por cierre de la revista literaria.
jueves, 11 de junio de 2015
La precisión de El patio inglés
Opiniones que justifican todo el esfuerzo y animan a seguir peleando por la novela.
"El patio inglés es una novela escrita con enorme precisión léxica y expresiva, lo que determina la raza del escritor. Además, el tema es sumamente interesante, el suicidio de un hombre joven, así como las relaciones del muchacho con su padre. Todo ello viene subrayado por la efectiva forma de ir cambiando de narrador. La referencia al suicidio está magistralmente tramada, y me recuerda los cuentos de Horacio Quiroga, donde de un momento a otro se hace el gran vacío, creado por la muerte de alguien. En fin, una novela estupenda, que cumple los requisitos más exigentes, y además socialmente útil".
Germán Gullón, catedrático de literatura española y crítico,
"El patio inglés es una novela escrita con enorme precisión léxica y expresiva, lo que determina la raza del escritor. Además, el tema es sumamente interesante, el suicidio de un hombre joven, así como las relaciones del muchacho con su padre. Todo ello viene subrayado por la efectiva forma de ir cambiando de narrador. La referencia al suicidio está magistralmente tramada, y me recuerda los cuentos de Horacio Quiroga, donde de un momento a otro se hace el gran vacío, creado por la muerte de alguien. En fin, una novela estupenda, que cumple los requisitos más exigentes, y además socialmente útil".
Germán Gullón, catedrático de literatura española y crítico,
jueves, 4 de diciembre de 2014
Con segundas...
Ahora sí que sí. Oficial. El patio inglés sale con su segunda edición. Ha pasado poco más de un mes y volvemos a la carga. La novela está resultando pequeña pero matona. Muchas gracias a todos los que la habéis apoyado con vuestras reseñas, recomendaciones y comentarios. Sin ese cariño no hubiera sido posible llegar tan lejos. Y un recuerdo muy especial a Josep Forment, que creyó en este patio tan singular desde el primer momento.
martes, 25 de noviembre de 2014
Entrevista apócrifa
¿De qué trata la novela?
Es la crónica de una familia de clase
media en los años ochenta encarnada por un padre y un hijo. Una época muy
intensa desde el punto de vista político, económico y social en España y, en
especial, en el País Vasco.
Hay un hecho trágico que desencadena la historia...
Cierto, un decisión del hijo que rompe con
la armonía de la familia y que obliga a replantearse todo lo vivido y el futuro
más inmediato.
El planteamiento es original
Los protagonistas nos desvelan no solo los
hechos que suceden a la largo de la historia sino también los sentimientos
y emociones que éstos les provocan. En cada capítulo se cambia la
perspectiva, intercalando la visión de Pablo con la de su padre como
si de una conversación se tratase. Al ser los dos personajes los
narradores, construirán la historia desde su propio punto de vista, y
en consecuencia, parciales en sus respectivas narraciones.
¿Qué pretende con este texto?
Mostrar dos realidades confrontadas muy
diferentes. Vemos la vida de Pablo con toda su fuerza e ingenuidad, y la del
padre con toda su madurez y desencanto. Ambas nos son muy cercanas como
lectores, ya que todos hemos sido hijos y muchos somos padres.
Hay una extensa tradición literaria con esta temática generacional
Cierto. Se ha escrito mucho sobre los
hijos disconformes con sus padres, pero no tanto sobre la visión de los padres
con respecto de los hijos. He intentado reflejar ambas de una manera crítica y
neutral.
Así que no hay moraleja
No, en absoluto. He mostrado las
dificultades de comunicación entre padres e hijos, antes y ahora, así como la
dificultad de los seres humanos para comprenderse, para perdonarse, para
construir algo juntos. Escribo sobre la soledad dentro de la familia, la
cobardía ante la vida, la insatisfacción...Después, cada lector afrontará la
historia de Pablo y su padre con la suya propia y sacará las conclusiones que quiera.
¿Qué opina del suicidio?
Creo que toda persona inteligente ha pensado alguna
vez en suicidarse. No es un acto de cobardía, sino de rebeldía. Dicho esto
pienso que la muerte no es la solución de los males. Creo que hay que luchar
por la vida, a pesar de que nos desagrade, que nos ofenda en muchas ocasiones.
Ya habrá tiempo para morir.
viernes, 19 de septiembre de 2014
El patio inglés sale a escena
El patio inglés, mi nueva novela, sale a escena a partir del 13 de octubre de la mano de la editorial Alrevés. En esta ocasión cambio de registro hacia algo más personal. Es una historia íntima y universal sobre la vida, el desencanto
y el dolor. La novela centra su atención en los conflictos familiares,
en lo injusto de algunos planteamientos de nuestra sociedad, en la
dificultad para afrontar nuestro propio destino.
El protagonista,
Pablo, es un joven de los años ochenta que ha comenzado Derecho y que vive con
su familia en un piso que da a un patio inglés. Los fines de semana sale
con sus amigos a emborracharse, ha tenido alguna novia y forma parte de un
círculo literario que le ha permitido publicar un artículo bastante polémico en
un periódico. Sus padres le notan distante, apático y a vueltas con el
mundo, una actitud común en la gran mayoría de los adolescentes. Sin embargo, un
día, ante el asombro e incomprensión de sus progenitores, abre la ventana
del comedor y se lanza al vacío.
El patio inglés
combina dos monólogos interiores –padre e hijo– que relatan una dura historia
familiar, mezclando pensamientos íntimos, reproches mutuos, crítica social y
búsqueda de respuestas.
Esta novela se
suma a una larga tradición literaria –como Carta al padre, de Kafka o Demian,
de Herman Hesse–, donde las relaciones paternofiliales son causa de
incompresión permanente.
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