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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Pecados capitales literarios


No todas las entrevistas son iguales. Laura Muñoz me obligó a reconocer mis pecados capitales literarios con motivo de la Semana Negra de Gijón.  
1. Avaricia: Título que guardas en tu biblioteca en diferentes ediciones, por duplicado, triplicado... Suele ser por desidia más que por avaricia. A veces repito libros sin darme cuenta, libros que pueden estar en la biblioteca de mi padre o que compré hace muchos años. Uno que me llama la atención por su persistencia es Corazón tan blanco, de Javier Marías. Lo tengo en distintas ediciones y calidades.
2. Ira: Colega de profesión por el que sientas amor-odio. No suelo dejarme llevar por la pasión, pero debo reconocer que últimamente Vargas Llosa me está provocando con sus novelas y con sus posiciones políticas.
3. Gula: ¿Qué libro te has merendado de forma repetitiva y por qué? Aunque suene a tópico en estas fechas, Rayuela. Siempre he quedado prendado de sus juegos y de sus palabras.
4. Pereza: Novela/ensayo/antología que no hayas sido capaz de terminar o que no te ha “llamado” para comenzar a hacerlo. Muchas. Todas las de Pío Moa, por ejemplo.
5. Orgullo: De tus publicaciones, confiesa cuál de ellos es tu ojito derecho y qué hizo para convertirse en él. Como solo tengo una de momento, Las flores de Baudelaire son mi ojito derecho... e izquierdo.
6. Lujuria: ¿De qué características dotas a tus personajes femeninos/masculinos para que resulten atractivos? De humanidad. El lector debe poder tocarlos, identificarse, sufrirlos, insultarlos... Lo demás es mentira y se nota.
7. Envidia: ¿Qué libro te gustaría haber firmado? Demasiados. De los actuales, El mapa y el territorio, de  Michel Houellebecq.


viernes, 30 de agosto de 2013

Sin oficio ni beneficio*

¿Quién o qué define cuándo alguien puede ser considerado un escritor? ¿El público, las editoriales, la crítica, el mundo académico? Autores, editores y docentes opinan sobre el tema.
“Dicen que soy un gran escritor. Agradezco esa curiosa opinión, pero no la comparto. El día de mañana, algunos lúcidos la refutarán fácilmente y me tildarán de impostor o chapucero o de ambas cosas a la vez.” (Jorge Luis Borges).
La frase instala en el campo de las no-certezas la siguiente cuestión: ¿Qué define quién es un escritor? ¿La aceptación de las editoriales, los lectores, la crítica? ¿El reconocimiento de los colegas, las universidades, las instituciones, los premios literarios? ¿O es la calidad de la obra y su permanencia en el tiempo lo que convierte a alguien que escribe en un “escritor” con mayúsculas?
Por vocación, por oficio o por afán de figuración, muchísima gente quiere escribir y muchos lo consiguen. Basta con entrar en una librería para darse cuenta. En la mesa de novedades, las filas de libros son infinitas. Y las promesas de las contratapas sobre la calidad de la obra, también. Todos los meses, las editoriales publican libros como si fuesen periódicos, y es sabido que en Argentina los talleres literarios y los cursos sobre literatura tienen un público nutrido. Pero no cualquiera, aunque tenga algún texto publicado, es un escritor.
Hay contraejemplos para todas las apuestas. ¿Es escritor quien escribió muchos libros? El mexicano Juan Rulfo alcanzó renombre con sólo dos: Pedro Páramo y El llano en llamas. El checo Franz Kafka publicó unas pocas obras, y el resto –incluyendo trabajos incompletos– fueron publicados por su amigo Max Brod, quien decidió ignorar los deseos del autor de que sus manuscritos fueran destruidos luego de su muerte. ¿Es escritor quien consigue que una editorial lo acepte y no quien se autopublica? Borges pagó la edición de su primera obra, y también Marcel Proust, por dar dos ejemplos fundamentales.
La polémica sobre quién puede ser definido como autor adquirió actualidad cuando se aprobó en Buenos Aires, en 2009, la pensión para el escritor. Entre muchos otros requisitos, figura que –para acceder al beneficio– hace falta haber publicado más de cinco libros, pero que no hayan sido ediciones pagadas por el propio autor.
Para el narrador Abelardo Castillo “ser escritor no es publicar, no es tener éxito ni ninguna de esas cosas. Kafka no se sentía escritor, Virgilio quería quemar La Eneida y la poeta Emily Dickinson no publicó nunca (su obra es póstuma). Los lectores y, sobre todo, el tiempo son los que deciden; pero a veces hay una convicción profunda de algunas personas que les hacen decir soy un escritor. Entonces, es también una decisión personal, sólo que esa decisión personal no siempre basta”.
En diálogo con Ñ, Castillo agrega: “La palabra profesional no existe en la literatura. Un escritor profesional es un artesano aplicado, que puede escribir casi sobre cualquier cosa. Un escritor, un poeta, es cualquier cosa menos un profesional, a menos que le demos a la palabra profesión su antiguo valor etimológico, el de profesar. Como se profesa una idea, una fe religiosa. Lo otro es más o menos como pensar que alguien que estudió filosofía es un filósofo. Yo me considero un perfecto amateur en literatura”.
“Hace poco –señala Castillo– una nota de Juan Forn me recordó algo que había olvidado. En Rusia, en un juicio contra el poeta Brodsky, el fiscal le preguntó: ¿A usted quién lo autorizó a decirse poeta?, Brodsky le contestó: ¿Y a usted quién lo autorizó a llamarse hombre? En realidad, uno se siente poeta o se siente escritor, y eso, en efecto, lo decide uno mismo, pero siempre hay un contexto externo que te hace escritor”.
Claudia Piñeiro, ganadora del premio Clarín de novela, recuerda una anécdota referida a este interrogante. “En la presentación de un libro mío, un hombre de unos cincuenta años me dijo: ‘compré su novela’, y yo le dije ‘espero que aparte de comprarla, la lea’. Entonces me contó que era la segunda novela que iba a leer en su vida, pero que ya llevaba diez escritas. A mí eso me impresionó bastante”.
“Por mi parte –agrega Piñeiro– me sentí escritora con el primer libro publicado, que quedó finalista en España. Un amigo me mandó una foto del libro en El Corte Inglés y pensé: por ahí yo voy para ese lado, el de ser escritora”.
Guillermo Martínez, autor de Crímenes imperceptibles, señala que “en mi caso, siempre pensé que un escritor es alguien con cierto volumen de obra escrita. Me prometí considerarme escritor cuando tuviera diez libros escritos, algo que recién cumplí este año. Pero desde siempre sentí que escribir era una parte de mi vida, la parte a la que finalmente fui más consecuente. Ahora bien, más allá de esta acepción ‘democrática’, en los círculos literarios la palabra se usa como contraseña para distinguir niveles. Por ejemplo, en la expresión ‘Te puede gustar o no, pero es un escritor’.
Aquí, ‘escritor’ reconoce a quien tiene, además de libros publicados, algo nuevo o interesante para decir, algo personal, un mundo propio, que sobresale y se reconoce de algún modo. Entre estos dos extremos están todas las gradaciones posibles”.
Martínez pone como ejemplo el caso de su padre que “nunca publicó en su vida y dejó una obra escrita apabullante”. Y resalta que “Borges fue ignorado por nuestras facultades hasta 1965 y atacado durante muchos años más”. También se pregunta: “¿Es necesario tener el reconocimiento de lectores? No: Di Benedetto y su obra tanto tiempo no leída. ¿Es necesario haber sido publicado por un editor? No: otra vez Borges y tantos otros, que se publicaron a sí mismos el primer libro. ¿Tener alguna formación en particular? No: hay ejemplos de todos los oficios y Ricardo Piglia, famosamente, porque quería ser escritor, eludió la carrera de Letras”.
Sobre el momento en que se sintió escritor, Castillo recuerda que fue “primero, a los 22 años, cuando escribí El otro Judas. Sentí que la literatura me había elegido a mí y yo había elegido la literatura. Asumí que debía ser escritor o nada. El otro momento, un poco más cómico, fue en la Feria del Libro, en un stand de la editorial Galerna. Yo estaba ahí, conversando con Alonso o con Hugo Levín, y de golpe vi que un chico se estaba robando un libro. Y entonces me acomodé para que no lo viera, y el chico se robó el libro. Cuando se iba vi que era un libro mío. En ese momento, yo tenía más o menos 50 años. Pensé; ‘soy un escritor’”.
Para Damián Tabarovsky, escritor y editor, el interrogante aparece, por ejemplo, en un viaje. “¿Qué ponemos en el papel de Migraciones? Yo nunca pude poner ‘escritor’. ¿Por qué? ¿Porque no vivo de la literatura? No, no es eso. Pongo ‘sociólogo’, que es mi título, pero jamás lo ejercí. O sea que tampoco vivo de eso. No pongo ‘escritor’ porque me da pudor”.
“Está la frase de Osvaldo Lamborghini –comenta a Ñ– que dice: ‘Primero publicar y después escribir’, lo que significa que el escritor tiene que crear su propio mito. Pero yo creo que esa frase hizo estragos, que hay que escribir más y publicar menos.”
Con la mirada en el texto
En un libro que publicará en marzo sobre el sentido de la lectura, la escritora Angela Pradelli señala que: “según el lingüista francés Roland Barthes, estamos acostumbrados a interesarnos por los autores, a valorarlos, incluso a sobrevalorarlos a veces, a pensarlos como dueños de sus obras y es esta propiedad la que le da a los escritores determinados privilegios. ‘Lo que se trata de establecer, afirma Barthes, es siempre lo que el autor ha querido decir, y en ningún caso lo que el lector entiende’. Son posturas que reclaman para el autor una ubicación por encima del lector. Habría que pensar sin embargo en que el autor haga silencio y que hable su texto, que el autor lo deje decir. Y también, que el autor permita que el lector busque en sí mismo cómo, con qué herramientas leer y descifrar”.
“Michel Foucault –agrega Pradelli– al analizar la función autor, imagina una sociedad en la que los discursos, todos, ya no tendrían que dar cuenta de sus autores y se desarrollarían en lo que él llama el anonimato del susurro. ‘Ya no se oirían las preguntas por tanto tiempo repetidas: ¿Quién ha hablado realmente? ¿Es en verdad él y nadie más? ¿Con qué autenticidad o qué originalidad? ¿Y ha expresado lo más profundo de sí mismo en su discurso? Si no otras como éstas: ¿Cuáles son los modos de existencia de ese discurso? ¿Desde dónde se ha sostenido, cómo puede circular y quién puede apropiárselo? (…) Y detrás de todas estas preguntas no se oiría más que el ruido de una indiferencia: Qué importa quién habla’.”
Es imposible soslayar este aspecto del excesivo acento que el mundo cultural pone en la figura del escritor. Y sobran ejemplos de los mitos construidos alrededor de ciertos autores. Como es el caso de J. D. Salinger, que hizo de su autorreclusión por décadas un mito con tanta difusión como su obra.
En su autobiografía Las palabras, Jean Paul Sartre se refiere a su tarea de escritor. “Es mi costumbre y además es mi oficio. Durante mucho tiempo tomé la pluma como una espada; ahora conozco nuestra impotencia. No importa, hago, haré libros; hacen falta; aún así sirven. La cultura no salva nada ni a nadie, no justifica. Pero es un producto del hombre: el hombre se proyecta en ella, se reconoce; sólo le ofrece su imagen este espejo crítico”.
Pero volviendo a la idea de definir quién es escritor, es interesante la opinión de Mercedes Güiraldes, editora de Emecé, quien señala: “No es escritor todo aquel que publica, ni todo aquel que publica y vende poco o mucho, ni tampoco aquel que escribe y no publica. Para saber qué es un escritor habría que empezar por preguntarse qué es lo contrario de un escritor. ¿Un no-escritor? ¿Un escritor malo?”.
“Existe la buena literatura y existe la mala literatura. ¿Quién diferencia una de otra? Una combinación de actores, que van desde la crítica y el público lector, hasta ese gran juez que es el tiempo. Pero tampoco creo que todo lo que pervive en el tiempo sea más valioso que lo que parece olvidado. ¿Quién lee hoy a Mujica Lainez? ¿A Balzac? ¿A Juana Manuela Gorriti? El hecho de que no sean leídos, o lo sean muy poco, ¿los pone del lado de los malos escritores? Y si eso vale para los escritores pasados, de algún modo vale para los futuros. De esa masa indiferenciada de escritores que todavía no se abrieron camino a la publicación, algunos lo lograrán y otros no. El tiempo dirá”, agrega Güiraldes.

* Reportaje de Culturamas. Para verlo completo, pinchar aquí.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Escritor revelación 2012




Nueva buena noticia. 
He quedado entre los mejores escritores revelación 2012 de la web catalana Llegir en cas d´incendi. 

martes, 20 de noviembre de 2012

Mondadori al habla*

¿El oficio de editor ha cambiado mucho estos últimos años?
Ha cambiado en el sentido que antes apuntaba. A los habituales cometidos de selección, edición, etcétera, de un tiempo a esta parte se le han añadido nuevas asignaturas. Hoy en día un editor no se limita a seleccionar un texto y prepararlo para la imprenta. Con la eclosión del mundo digital y las redes sociales, la distancia entre el creador y el lector casi ha desaparecido. Lo que queda entre uno y otro, los intermediarios, somos los que estamos en peligro si no cambiamos radicalmente de actitud. El editor es un prescriptor y tiene que saber que su futuro pasa por el diálogo directo con el consumidor final. La imagen clásica del editor como un intelectual ajeno al mundo y encerrado en su oficina rodeado de libros está muerta. Hoy en día un editor tiene que dar la cara y defender sus elecciones. Porque en un futuro muy cercano el editor va a ocupar el lugar que hasta ahora ocupaban las marcas de referencia.
¿No te animas a escribir un libro? Estoy seguro de que te lo publicarían.
¡Yo, me lo publicaría yo! (ríe). No, no tengo el más mínimo interés. A mí, además, lo que me gusta es leer. Al traerlos al mundo, los editores escribimos un poco todos los libros que publicamos; es el mejor oficio del mundo.
Eso es mucho decir. ¿Del mundo entero?
Para mí, desde luego. Y para más gente, por lo que parece. Es como si el trabajo de editor hubiera recuperado últimamente parte del glamour, del romanticismo que había perdido. No sabría decirte por qué, pero así es. Supongo que tendrá que ver con que es un oficio mucho más fácil que el de escritor. Antes la gente quería escribir, ahora parece que la vocación de editor gana enteros tras el progresivo bajón de la de disc jockey. Los cursos de postgrado y los masters de edición abundan, al tiempo que florecen incontables sellos independientes, como Libros del Asteroide, Blackie Books, Periférica o Alpha Decay, por citar solo algunos de los más amigos.
Puede ser. Me da la impresión de que también hay una reacción contra el asunto digital, contra esa euforia tecnológica en la que ya llevamos instalados retóricamente bastante tiempo, y de que mucha gente quiere volver a un modelo artesanal, más pequeño y más cuidado.
Yo lo que creo es que es precisamente gracias a la revolución digital que hoy pueden nacer sellos editoriales casi unipersonales. Solo hace falta un ordenador y una buena agenda de contactos para poder montar una editorial, que además puede ser portátil o estar radicada lejos de los centros de decisión. Ahí radica el cambio de paradigma. Tenemos el ejemplo de Jacobo Martínez de Irujo, sin ir más lejos, quien tras vender Siruela en el 2005 se instaló a vivir en el Ampurdán y desde allí fundó Atalanta con su mujer, Inka Martí. ¿Cómo? Con un ordenador, una conexión a internet y una agenda de contactos. El cambio de paradigma no se ha producido solo en el mundo editorial. Piensa por ejemplo en el cine: David Trueba ha rodado su última película en el extrarradio de la industria: dos actores, un espacio cerrado, una cámara y el mínimo equipo. O en la música: músicos que se graban en su casa, se filman con el iPhone, cuelgan la peliculita en Youtube y de ahí al estrellato. Son casos concretos, puntuales, pero hablan de una posibilidad que antes no existía.
Te voy a plantear un problema clásico del oficio editorial. La catedral del mar, La conjura de los necios, Harry Potter y la piedra filosofal, El Ocho, Ulises, Cien años de soledad, El tercer policía, El código Da Vinci, Lolita y Los nombres del aire. ¿Cuál es el común denominador de todos estos libros?
(Piensa) No lo sé, porque me descoloca un poco que incluyas La catedral del mar.
Son superventas que fueron rechazados antes por muchos e insignes editores.
Ah, pero es que ese no es el caso de La catedral del mar. No sé lo que habrás oído, porque mira que se han dicho estupideces sobre la génesis de ese libro, entre ellas que lo escribió un equipo de negros. Te puedo asegurar que eso no es cierto. De hecho, La catedral constituye un ejemplo modélico de colaboración y trabajo entre el autor y su editora.
¿Y los demás? Porque la de que fueron rechazados es quizá una leyenda que se cuenta de todos los bestsellers y luego resulta que no ocurre. Los periodistas ya sabes cómo somos.
No, pero sí ocurre. El Ulises fue rechazado por Leonard y Virginia Woolf, nada menos. Y estoy seguro de que varios de los ejemplos que citas también. Te puedo asegurar que Harry Potter pasó por la mesa de todos los editores de España, la nuestra incluida, y se nos pasó. Y no es que quiera hablar solo de Salamandra, pero el siguiente gran ejemplo también es de ellos: El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Jonas Jonasson. También pasó por la mesa de muchos de los editores de España.
Así que ocurre hasta en las mejores familias.
Claro. Recibes tal cantidad de manuscritos que es imposible que no se te escapen. Y te llegan otros, como el de Jonasson, escritos en idiomas que ni tú ni nadie de tu equipo conoce. Pero no me justifico. Es algo que sucede y que va a seguir sucediendo. Se nos pasarán manuscritos, rechazaremos libros o apostaremos por el título equivocado. Pero eso no es lo que más me preocupa. Me inquietaría mucho más que no contaran con nosotros a la hora de pasar oferta por un libro. El ninguneo. Durante la feria Frankfurt, por ejemplo, se habló mucho de un libro, que subió y subió de precio hasta un punto en el que decidimos retirarnos. Pero lo hemos decidido, que es lo importante. Quizá hayamos acertado, quizá nos hayamos equivocado y el libro luego se venda como churros. Pero lo grave hubiera sido que ni siquiera nos hubiéramos enterado de su existencia.
Un editor francés, Olivier Cohen, dijo aquello tan famoso de que “un editor no debe ser juzgado por los buenos libros que no editó, sino por los malos que publicó”. Me imagino que es algo más fácil de decir cuando editas menos libros, pero estando en Random…
No creas. En el fondo nosotros no editamos tantos libros. En Random dirijo la llamada división literaria, formada por los sellos Debate, Lumen, Mondadori y Caballo de Troya. Debate y Lumen, por ejemplo, publican treinta y cinco títulos al año cada uno. Caballo apenas diez. Mondadori un poco más porque tiene Reservoir Books, pero también ha reducido el volumen. El mercado no puede absorber tantos títulos, y en los dos últimos años los hemos reducido entre un quince y un veinte por ciento. Mi objetivo es mantener la facturación poniendo menos libros en el mercado. Cosa, como te podrás imaginar, harto complicada.
¿Dónde se nota más la caída del mercado?
En todas partes, pero de forma más acusada en la edición de bolsillo. Que en principio parece la oferta más preparada para resistir la crisis, ¿verdad? Pues no. La recesión afecta más precisamente a los compradores habituales de bolsillo. Y es un problema más grave de lo que parece, porque el bolsillo constituye el fondo de las editoriales. Por eso tenemos puestas las esperanzas en la digitalización. Con el tiempo, este mismo fondo ya no será de bolsillo, sino digital.
En todo caso, el negocio no va mal del todo. Si consulto la lista de los diez libros más vendidos día de hoy me encuentro con que cinco son de sellos de Random House Mondadori.
No, a Radom en concreto no le va mal. Piensa que ahora tenemos a Ken Follet con El invierno del mundo y a Javier Cercas con Las leyes de la frontera, que son dos pesos pesados. Pero sobre todo piensa que mis colegas de la división comercial publicaron antes de verano los tres tomos de Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James, un fenómeno editorial de enorme impacto y a nivel internacional. Si nosotros vendemos dos millones de ejemplares, por ejemplo, en Reino Unido ya han vendido veinticuatro millones en el mismo tiempo. ¡Eso es uno de cada tres británicos! Es algo descomunal. Una de esas cosas que pasan una vez en la vida, sin saber muy bien cómo. Mis números, los números de mi división no se pueden ni comparar con los números de los sellos Plaza y Grijalbo. Pero la convivencia de sellos es muy buena, ya que gracias al éxito de algunos de sus títulos, nosotros podemos invertir en el descubrimiento de nuevos talentos.
Nos vamos a poner un rato en la piel del autor. He oído a Beatriz de Moura reivindicar una cosa llamada “el montón”, que son “los libros que llegan a una editorial sin recomendación alguna”, para decir que del suyo, de su montón en Tusquets, salió Luis Landero, por ejemplo, con Juegos de la edad tardía. ¿Se sigue echando mano a ciegas de este montón?
A ciegas, no. Llegan muchos manuscritos; se miran y muchos se leen; pero pocos, poquísimos, pasan los filtros pertinentes y finalmente se publican. La época de la que habla Beatriz, la de Luis Landero, era otra, pero tampoco se descubrieron muchos libros del montón. Sí, es cierto. Juegos de la edad tardía, que leyó y recomendó Ignacio Echevarría, era un manuscrito que había llegado de forma anónima a la editorial. Por cierto, aún recuerdo que el manuscrito de Landero que llegó a la editorial llevaba por título Faroni en su siglo. Beatriz le sugirió el cambio. Hoy seguimos trabajando con autores que no tienen agente literario, pero cada vez son menos. Si quieres publicar una novela, enviarla directamente a una editorial no es la mejor idea.
A eso voy. Imagina a un autor joven, inédito, desconocido y con apellidos vulgares, que ha escrito una novela y quiere publicarla. ¿Le recomendarías que enviase su manuscrito a las editoriales…
(Niega con la cabeza)
o que intentase antes conseguir un padrino que pudiera poner unas palabras por él?
Que intente conseguir un padrino. Que intente recabar la opinión favorable de dos o tres personas que le sirvan de carta de presentación.
O que escriba una primera página fascinante. En la Escuela de Letras te enseñan que las editoriales solo se leen la primera página de los manuscritos.
(Ríe) La primera no, pero tres sí. Yo creo y afirmo, sin miedo equivocarme, que es muy fácil descartar un libro en tres páginas. La gran mayoría de los que llegan a las editoriales se caen, se derrumban antes siquiera de arrancar. Lo complicado es saber si un manuscrito es lo suficientemente bueno como para publicarlo. Sucede también que el libro arranca bien, lo que te obliga a seguir y seguir leyendo para darte cuenta a las ciento veinte páginas de que no funciona. Pero eso es algo que también está cambiando. Los escritores noveles cada vez disponen de más herramientas para autopublicarse. Son los autores consagrados los que tienen que mantener un nivel de calidad y de cumplimiento de expectativa para poder seguir publicando en las condiciones en que lo venían haciendo.
Lo he oído. Elvira Lindo nos comentó cuando la entrevistamos que hay que tener coraje para escribir, porque un día “vas a hacer un libro bueno, otro uno regular y otro uno que esté medio bien”, y hay que saber aguantar que en algunas ocasiones “te hagan mucho caso” y en otras, ninguno.
Claro. Yo ahora tengo entre manos el manuscrito de un autor consagrado que no voy a publicar, porque no me convence. Así de fácil. Es un autor tan reconocido y un libro tan arriesgado que si se tratara de un autor de la casa, de uno con quien trabajamos habitualmente, tal vez lo publicaríamos. Pero empezar con él precisamente con este libro, pues no, porque no aportaría nada nuevo a nuestro catálogo. Si se tratara de un autor novel siempre podría recurrir a la autoedición, pero si eres un autor consagrado tomar la decisión de dar ese paso te va a costar mucho más porque necesariamente lo verás como un retroceso en tu carrera.
Tengo un amigo, un escritor joven llamado Matías Candeira, que cuando le preguntan por la dificultad de publicar siendo primerizo suele responder lo mismo: “Publicar no tiene que ser sencillo”. No sé si estás de acuerdo.
(Piensa) Pues no sé qué decirte, la verdad. Si el libro es bueno, no tendría por qué ser así. No debería ser así. A la hora de contratar un libro entran en juego muchos factores. Se rechazan manuscritos con gran dolor, libros buenos que no encajan con tu catálogo. Rechazas a autores consagrados porque ya tienes el número suficiente con el mismo perfil, o porque no podrías publicarlos hasta al cabo de mucho tiempo… El timing, el equilibrio, los recursos, la oportunidad son factores que hay que tener muy en cuenta a la hora de programar. Del mismo modo que no puedes programar a Philip Roth y a Salman Rushdie el mismo mes, tampoco podrías publicar juntos a Rodrigo Fresán y Jordi Soler porque se estorbarían.
O sea, que la primera lección del editor sería que el libro no es un valor absoluto.
Exacto. Hay que tener en cuenta la ocasión, la oportunidad, la relación que mantenga con el resto de la oferta, etcétera. Y el sello, que es muy importante. Lo peor que le puede pasar a un libro es aparecer en el sello equivocado. Hay autores grandes que funcionan por sí solos, pero los jóvenes dependen mucho del catálogo en el que se les publica y del momento en el que salgan. Esa es quizá la parte más difícil, y más deficiente, del trabajo de editor, aunque te digo algo: también es una de las más fascinantes.
Hablando del valor añadido del libro; Rafael Díaz, cofundador de la editorial Valdemar, nos contó que en el momento en el que se pusieron de moda los autores jóvenes empezaron a llegarles originales acompañado de una foto, para que en la editorial vieran que era joven. ¿Es la juventud un valor a la hora de publicar?
Lo es. Como también lo es, sí, la apariencia. Hasta tiene un adjetivo: promotable. Los agentes te mandan autores y te dicen que se trata de escritores promotables, promocionables. Quiere decir que tienen un look vendible. Chicos jóvenes, gente guapa, todo eso. Da un poco de vergüenza, lo sé, pero es un reclamo al que se sigue recurriendo para vender a un autor.
Me acuerdo del boom de La soledad de los número primos, de Paolo Giordano. Había artículos en los que solo se hablaba de que el autor era un físico laureado, muy joven y además guapísimo.
Claro. Es que un autor con empatía ayuda mucho. La promoción es algo importantísimo, y si tienes un autor carismático, has recorrido una parte importante del camino. Del mismo modo te encuentras con autores muy antipáticos, lo que no ayuda para nada. Los hay de todo tipo, divos, fóbicos y otros directamente insoportables. Y lo peor de todo es que tienes que aceptarlos tal como son, y regañarlos si viene al caso, sí, porque esto de la edición también tiene un componente de baby sitting. Yo he viajado por todo el mundo con muchos autores, los he acompañado en sus giras de promoción, y me considero afortunado de haber podido compartir mi tiempo con António Lobo Antunes, Orhan Pamuk, Javier Cercas o Alejandro Jodorovsky, pero te puedo asegurar que más de una vez me han entrado ganas de levantarme de una mesa y dirigirme al aeropuerto para no tener que seguir aguantando las excentricidades de un autor. Y si no que le pregunten a las encargadas de la prensa. Ellas sí que tienen que aguantar situaciones inauditas.
Tuve un profesor que decía que para que una película funcione en taquilla la productora debe invertir la mitad del presupuesto en producción y la otra mitad en la promoción. ¿Funcionan estos porcentajes también para un libro?
Lamentablemente no sucede lo mismo. No disponemos de tanto dinero para gastar en promoción (ríe). Y es un problema, porque con el tsunami de oferta que sacan las editoriales, la mayoría de los libros pasan desapercibidos. Si no haces nada para distinguirlos, no es que estén muertos, pero casi. Por desgracia, el negocio editorial es demasiado pequeño como para apoyar todos los libros con los mismos recursos. Ni siquiera las grandes. Por eso en el sector hablamos de libros A y de libros B. Libros A son los que tienen destinado un presupuesto para una campaña en prensa, de márketing, etcétera. Los Libros B son los que se van a trabajar solo en prensa. La clasificación, claro está, depende de las expectativas de venta, de la tirada prevista, vamos. La reducción del número de novedades se hizo también pensando en esta escasez de recursos. La idea es publicar menos libros para poder hacer más caso a todos y cada uno de ellos.
Cambiando de tercio, Claudio. ¿Cuántas veces te han preguntado ya por el desafío del libro digital?
Muchas, claro, pero a estas alturas el libro digital ya no es un desafío, es una realidad. O bueno, sí, es verdad, sigue siendo un desafío, el gran desafío que afronta el mundo de la edición. Yo soy un defensor a ultranza del libro digital. Defiendo la convivencia del físico con el papel, claro, pero también creo que a pesar de todos sus riesgos, de las cosas que estamos haciendo mal, la conversión digital es un imperativo en el futuro de la edición. Es más; creo que es la salvación de la literatura.
¿Tanto?
Tanto. Me explico: piensa en fondos como el de Lumen o Mondadori, por ejemplo, con títulos de novedad de los que vendes, no sé, ochocientos o novecientos ejemplares. ¿Qué perspectiva de futuro tienen? Ninguna. Y eso no va a mejorar, porque los libros son carísimos y porque las ventas están cada día más fragmentadas. Así que esos títulos dejan de salir al mercado. Otro ejemplo: ¿cuántas veces has querido conseguir un libro, pero no puedes porque ya no está en las librerías porque se ha descatalogado? Pasa con muchos, con muchísimos libros, que se agotan y no se reimprimen porque la perspectiva de venta de esas reimpresiones no justifica en absoluto la inversión en papel.
¿Y con respecto a las novedades?
También. La novedad debería seguir funcionando en papel, como es lógico, pero el digital le dará un gran valor añadido porque con el tiempo los libros podrán llegar al rincón más alejado del mundo. Piensa en Bolivia, por poner un ejemplo. Es un país demasiado lejano y demasiado pequeño como para enviar una remesa limitada de ejemplares de un determinado título, incluso cuando se trata de un lanzamiento. Y no te quiero ni contar sobre hacer una edición local allí. Así que no enviamos nada, o solo enviamos lo que nos piden a través de un distribuidor, que tarda un mes en llegar y además llega a un precio prohibitivo. Y es probable que haya diez, o cincuenta o cien lectores para muchos de nuestros títulos a los que hoy, sin embargo, no logramos abastecer convenientemente. Eso cambiará con el libro digital. Yo imagino un futuro en el que se harán tiradas muy ajustadas en papel y en paralelo la edición en formato digital, bastante más barata y siempre accesible al público. Es en ese sentido en el que creo que el libro digital será la salvación de los fondos literarios.
Si accedo con mi móvil a la tienda Android Market, ahora llamada Google Play, lo primero que me encuentro es un catálogo de libros “a menos de cinco euros”. Es justo decir que los que valen menos de cinco euros son libros más bien antiguos, en plan Utopía de Tomás Moro y cosas así. ¿Qué porcentaje de esos cinco euros crees que recibe el autor?
De los que están libres de derechos, como Tomás Moro, ninguno (ríe). El digital afronta hoy dos grandes retos, a su vez muy relacionadas entre sí. El primero es solucionar el problema de la piratería y el segundo el pricing, dar con el precio al que hay que vender los libros digitales. En muchas ocasiones no se sabe a qué precio debe venderse un libro digital para que funcione, o ni siquiera cuál es su precio real de mercado. Es la queja de muchos lectores, que los libros son muy caros. Y es uno de los argumentos que se dan para justificar la piratería, junto al de que muchos títulos no están legalmente en la red. Las dos son buenas razones. Por eso, en mi opinión, las estrategias para acabar con la piratería son dos: resultar accesibles, por una parte, y tener precios “justos” por la otra.
Imagino que el problema es que no se pueden bajar los precios todo lo que uno quiera. Para empezar, hay que conseguir que una serie de personas consigan vivir de la literatura, cosa que cada día es más complicada.
Exacto. Creo que con el tiempo, y esto es una suposición personal, el precio de la novedad digital se acabará fijando en torno a los nueve o diez euros, más o menos. Como también creo que el reparto de royalties variará, porque el actual habrá quedado desfasado. El reparto actual, en torno al 25% sobre el precio neto, es un estándar internacional, y todos los contratos llevan una cláusula de revisión a corto plazo. Pero el precio, por cierto, no depende en muchos casos de las editoriales. El del precio —para muchos, abusivo— del libro digital es uno de los sambenitos que nos cuelgan a los editores, aunque ya que me das la oportunidad, lo aclaro. Son los agentes literarios los que en muchos casos nos obligan a nosotros, y no al revés, a elevar el precio del digital y firmar esos precios. La mayoría de esos contratos de agencia exigen que el precio digital no pueda ser inferior al treinta o cuarenta por ciento del precio de tapa. Hay quienes creen que es la forma de preservar la industria tradicional en papel, sin caer en la cuenta de que esta práctica a todas luces abusiva es la que muchas veces lleva a descargar ilegalmente esos contenidos de la red.
A ti que conoces a muchos autores, te pregunto. ¿Quién crees que sobrevivirá en el recuerdo? ¿Quién de nuestros coetáneos seguirá vendiendo libros dentro de tres, cuatro o cinco siglos? ¿O quién, al menos, merecería hacerlo?
Mis escritores favoritos, cada uno en su estilo, son Juan Marsé y Rafael Sánchez Ferlosio. Y Javier Marías, sin duda, pervivirá también. A lo mejor son apuestas muy personales, ¿eh? Hace tiempo, cada vez que Marsé sacaba un libro nuevo sentía la necesidad de conseguirlo, en muchas ocasiones el mismo día en que se ponía a la venta. Ahora no, claro, porque los edito yo (ríe). Es algo que también me pasó durante una temporada con Eduardo Mendoza. Por eso siempre digo que tengo el mejor trabajo del mundo. Llegar una mañana a tu despacho y encontrarte con un manuscrito de Marsé es algo impagable.
Imagino que en tu mente también ha cambiado un poco el concepto de la literatura. Para ti el libro no es un algo absoluto y acabado, sino un producto maleable.
Exacto. Algo que puedes tocar, cambiar y transformar, o intentarlo, en algo mejor. Por eso insisto en lo que te decía al principio: tengo el mejor trabajo del mundo.

jueves, 11 de octubre de 2012

Paradigma español*

Estos días en Frankfurt tiene lugar la feria del libro más importante del mundo, con todo el respeto que se merece la feria del libro de Londres y, cómo no, la de Guadalajara.
Autores, agentes y editores se dan cita en la ciudad alemana para, entre otras cosas, negociar derechos de autor. Sin estar en la feria, y sin realmente saber qué está triunfando este año, sí puedo afirmar que, mientras la mayoría de editores españoles atienden el certamen casi exclusivamente para adquirir derechos, un gran número de editores de todo el mundo interpretan la feria como una gran oportunidad para intentar vender los derechos de sus autores a idiomas extranjeros, sobre todo a los editores españoles, siempre los mejores clientes.
En un país con una deficitaria autoestima, los editores españoles generalmente prefieren apostar por libros que han triunfado en otros mercados, a dedicar el esfuerzo y el sacrificio que implica buscar talentos en España, potenciarlos en nuestro mercado, y luego convencer a los editores de todo el mundo que compren (y paguen mucho dinero) por el derecho a editar estos libros en sus idiomas respectivos.
Ciertamente, existen excepciones, los Zafones y Dueñas que todos los editores del mundo también editan (hay más, claro está). Sin embargo, el paradigma está servido, ya que el número de libros que se traducen del sueco al español y viceversa no es proporcional al número de personas en el mundo que hablan cada uno de estos idiomas.
Este paradigma es conocido por todos, pero esta semana me ha llegado al fondo de mi corazón y me he preguntado a mí mismo cómo los autores de este país aguantan unos editores tan propensos a ignorarlos.
Ayer, para mi sorpresa, leí una entrevista en un reputado periódico de Barcelona a una autora alemana (afincada en Barcelona desde hace nueve años) que ha escrito una novela negra para descubrirnos la parte oscura de nuestra ciudad. La había escrito en alemán y ahora está editada en castellano y catalán.
Me pregunto cómo deben sentirse las decenas de autores de novela negra que han vivido toda su vida en Barcelona y han escrito maravillosas novelas sobre esta ciudad, pero cuyas obras pasan desapercibidas por el simple hecho de llamarse Luis o Carlos y no Hank o Âssa.
No me cansaré de decirlo hasta que cuaje entre los lectores de este país. No hace falta tener nombres y apellidos impronunciables para escribir bien, armar buenas tramas, emocionar a los lectores y triunfar en todo el mundo. Pero primero, hay que triunfar en casa.


* Gregori Dolz, editor de Alrevés

martes, 11 de septiembre de 2012

Estatuas militares

Cada vez estoy más en contra de las estatuas con motivo militar. Ellas no tienen la culpa. Son del todo irresponsables del papel que juegan. Pero no puedo soportar que los mejores sitios de las ciudades, en sus plazas o parques, ocupen el espacio con total impunidad, incluso con esa soberbia que les suele dar la altura del pedestal. 
Estoy cansado de ese culto hacia el guerrero salvador de la patria que con su ímpetu consigue doblegar al adversario a costa de sufrimiento y muerte. Estoy aburrido de tanto rey, príncipe, general o comandante que detenta los valores intrínsecos de la nación, de cualquier nación. Y, claro, en agradecimiento se les hace una escultura en la que están vestidos de militar, con porte arrogante, espada en mano, con mirada fija en el horizonte, marcando el futuro de su nación o de su pueblo, acompañados de leones e, incluso, de elefantes. 
De elegir esculturas, prefiero la de los prohombre civiles que con sus ideas consiguieron hacer evolucionar a sus sociedades, que crearon conocimiento o arte, que empujaron a sus conciudadanos hacia la belleza, la ética o el respeto. Seres comunes que consiguieron hechos relevantes para su país, su ciudad o su pueblo. Son éstos los que se merecen las posiciones preeminentes en nuestras vidas, los espacio más adecuados, las esculturas...más humanas. 
Hasta que no llegue ese momento, dejemos que las palomas continúen con su labor de engrandecimiento.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Promociona que algo queda

Escribir un libro es una tarea complicada, pero vender ese mismo libro es tarea de titanes. Y esta afirmación tiene su base: vivimos la mayor crisis de los últimos años, junto con el cambio de modelo de negocio de la industria editorial, además de la entrada del libro digital, y de los peligros de la piratería. Un momento delicioso para publicar y vender. Pero, aun así, se pueden buscar caminos que lleven a acercar el libro a los potenciales lectores. No es fácil, ni teniendo detrás una gran editorial con todo el soporte mediático y de distribución, pero es factible.
Algunos aspectos a tener en cuanta para aquellos que se planteen publicar su novela:
- Tu libro, que a ti te parece tan fundamental para la narrativa hispana, no interesa a nadie, es uno más entre cientos de libros que salen todos las semanas. 
– Pero eso no debe desanimarte. Curiosamente, nadie tiene mucha idea de cómo funciona el negocio editorial en estos momentos de transformación, ni siquiera los que están dentro. Así que hay oportunidades para el que sepa verlas. Y para eso están las redes sociales.
- La principal dedicación debe ser pelear por el espacio en las librerías. La guerra es brutal y todo depende de los distribuidores y de los dependientes, cuya profesionalidad e implicación varía mucho.
– En este sentido, debes saber que las grandes editoriales abusarán de su poder para eliminar a las pequeñas por medio de todo tipo de actuaciones, no siempre éticas.
- Te sorprenderá mucha gente de la que no esperabas nada y que te acompañará en el camino con su entusiasmo. Y te decepcionará gente de la que esperabas todo. Eso te pasará en las diferentes categorías (editores, distribuidores, libreros, medios de comunicación, blogueros o seguidores). Pero también con tus familiares, amigos, vecinos o conocidos... 
- Al poco tiempo sabrás a qué librería de tu ciudad nunca volverás a comprar un libro ni en la peor de las borracheras. 
- ... 
Y, encima, determinados gurús se reirán de que promociones tu libro porque los muy señoritos piensan que es rebajarse.

sábado, 27 de agosto de 2011

Literatura basura: ¿inspira o expira?

La verdad es que me encanta. Ignoraba que el blog Literatura Basura sirviese para inspirar a alguien. Más bien pensaba que podía utilizarse para expirar (o espirar?). Pero en los últimos tiempos se están dando casos sueltos. En fin, no seré yo el que me queje. Ser mencionado significa alcanzar ciertos galones de oficialidad, aunque sea una oficialidad cibernética.
Ahora llega el plagio. Ya hemos hablado en otras ocasiones de que los escritores suelen estar tentados, en algún momento de su creación, a utilizar ideas de otros. Incluso párrafos enteros. Siempre es más fácil que partir de cero o que enfrentarse a esos vacios mentales tan temidos por todos.
Parece que también ocurre con los blogueros. Este es el caso de xx*, un blog en donde se habla de literatura basura y se encabeza con ideas recogidas en la presentación de este blog.








* Nota: la autora del blog mencionado me comunica ante mi petición de poner la fuente, que había un comentario en la parte de etiquetas aludiendo este blog. Desde luego no lo vi en su momento y, en cualquier caso, al ser literal debería haber estado marcado de alguna manera. Como no deseo entrar en polémicas ni perjudicar a nadie elimino el nombre el blog.

jueves, 25 de agosto de 2011

Letras Libres, los Bestsellers y Literatura Basura

Literatura basura, bestseller, longseller, alta literatura... Estamos rodeados de debates sobre lo que es literatura y lo que no lo es. Es el caso del Blog de Letras Libres* en donde Jorge Téllez escribe sobre los Bestsellers y se menciona al blog Literatura Basura para completar el post. 

Algún extracto del mismo: "En El placer del texto, Roland Barthes escribió que “el texto que usted escribe debe probarme que me desea. Esa prueba existe: es la escritura. La escritura es esto: la ciencia de los goces del lenguaje, su kamasutra (de esta ciencia no hay más que un tratado: la escritura misma)”. Desde este punto de vista, un best-seller siempre se preocupa por mostrarle al público que lo desea, aunque sea como cliente; así lo demuestra la estrategia de ventas, pero también así lo muestran los elementos que intervienen en la composición del texto, cuya última meta es la de crear rápidamente un vínculo empático con el lector, bajo el cual este último obtenga el mayor placer del mínimo esfuerzo de descodificación. Por el contrario, la actitud opuesta es similar a la visión vanguardista que trató de restringir el público mediante una codificación mucho más encriptada.
Por eso también se piensa en literatura fácil cuando se habla de best-sellers, y de allí vienen clasificaciones que superan el criterio mercantil: literatura de masas, literatura basura, novelas de aeropuerto, libros de playa, lectura de amas de casa y otros prejuicios que aparecen de manera muy clara en el “Decálogo imperfecto de literatura basura”, un blog que en clave irónica se dedica al análisis de este tipo de textos"

* Letras Libres es una revista mexicana mensual, dirigida por Enrique Krauze. Se considera, desde el punto de vista político, una publicación de corte liberal.Está considerada como una de las principales revistas del ámbito cultural hispanoamericano.
Publicada por Editorial Vuelta, S.A. de C.V., esta revista, cuyo título fue propuesto por Octavio Paz,brinda espacio a ensayos, poemas, cuentos, entrevistas, crónicas, reportajes, reseñas bibliográficas y semblanzas literarias, así como a las artes visuales, comentarios de los lectores y notas culturales. Presenta formato carta con forros e interiores en couché en color, con fotografías e ilustraciones.


lunes, 4 de julio de 2011

Autoedición en Penguin*

Penguin lanza Book Country, una plataforma de autopublicación
 

La editorial Penguin Group USA, que pertenece al grupo Pearson, ha lanzado una plataforma de autopublicación llamada Book Country. Se trata de un portal donde los autores pueden publicar sus obras y obtener los comentarios de otros autores. El objetivo es crear una comunidad de apoyo creativo donde los escritores puedan dar y recibir críticas constructivas a su obra por parte de otros escritores y también de los lectores, y así tener la oportunidad de corregir aspectos.La editorial lo plantea también como una forma de darse a conocer.

"Nuestros miembros incluyen autores ya publicados y profesionales de la industria. Nunca se sabe quién podría descubrir tu obra".

Se puede acceder gratuitamente, y para publicar (sólo un capítulo o el libro entero) sólo se debe crear una cuenta.El único requisito para poder recibir comentarios es haber leído y comentado previamente tres obras de autores de la comunidad.A finales de este año prevén poder ofrecer un servicio de publicación de libros electrónicos y de impresión bajo demanda, y a medida que se desarrolle el portal anuncian que irán ofreciendo otros servicios. La tendencia al autopublicación va en aumento, así como también la creación de servicios alrededor del autopublicación.


* Artículo de Ediciona 

martes, 28 de junio de 2011

La ficción lidera las ventas digitales en USA*

Que los libros de ficción son el motor principal de las ventas de libros digitales era algo que ya se intuía viendo las listas de Amazon y de Barnes&Noble, pero ahora viene confirmado por un estudio de mercado que Bowker acaba de hacer público.
Según la “2010–2011 U.S. Book Consumer Demographics & Buying Behaviors Annual Review” (Informe anual de la demografía de consumo y comportamientos de compra de libros en EEUU, 2010-2011), las ventas de ficción supusieron el 61% de las ventas en 2010 y el 51% de los ingresos, lo que sitúa a este segmento muy por delante de los demás. 

La literatura infantil generó el 12% de las ventas en 2010, situándose en segundo lugar detrás de la ficción, aunque son los títulos digitales de no ficción los que aportaron la segunda mayor cantidad de ingresos ese mismo año, con un total de ventas del 14% respecto a la totalidad.
Otra indicación de la importancia en el mercado digital de la ficción se ve en las unidades vendidas de libros digitales atendiendo al género. De los diez géneros que representan una porción significativa de las ventas de libros digitales en el año 2010, sólo uno, biografía / autobiografía, era no ficción. El género en el que los libros digitales representaron el mayor porción de ventas es el de literatura / clásicos, en el que los libros digitales generaron el 20% de las ventas el año pasado. El alto porcentaje refleja el gran número de títulos de dominio público de los libros clásicos que se venden a través de una variedad de páginas.
El estudio de Bowker, escrito en colaboración con Publishers Weekly, documenta la influencia que los libros digitales están teniendo en todos los aspectos del negocio editorial, incluso a pesar de que la venta de libros digitales desntro del total de ventas de libros fue de sólo 4% en 2010. Un impacto importante se ve en las ventas de libros por canal. Impulsadas por las ventas de libros digitales y lideradas por Amazon, las librerías virtuales sumaron más ventas que las cadenas de librerías físicas en 2010, captando el 30% de las ventas frente al 29% de las grandes cadenas. En 2009, esas mismas librerías virtuales representaron el 19% de las ventas, mientras que las cadenas alcanzaron el 37%. Las librerías virtuales no sólo se benefician del aumento de ventas de libros digitales, sino también de que los consumidores que compran libros digitales en sus webs a menudo también compran sus libros impresos ellas. Esta combinación de ventas de libros digitales y libros en papel ha hecho que Amazon y Barnes & Noble se posicionaran como las mayores librerías de EEUU en 2010. 


* Artículo de Ediciona

lunes, 20 de junio de 2011

El libro se vende por recomendación*

"El gran cambio es que estamos en la era de la recomendación". No hace mucho, el nacimiento de un libro parecía no tener nada que ver con internet. Facebook, YouTube o Twitter no hacían parte de la esencia de esa preparación previa a su lanzamiento. Ahora, se volvió impensable una estrategia para llevar el contenido creado por un autor a su público objetivo sin estas redes sociales. Esos nuevos caminos que debe tomar un libro para llegar a su lector desde la red serán elementos centrales del encuentro internacional de mercadeo editorial Cada libro a su lector: marketing como estrategia de innovación y crecimiento, del 9 al 11 de mayo, dentro de la Feria Internacional del Libro de Bogotá.
Y es que para llegar a su público objetivo, tan solo cinco años atrás, el libro acudía a estrategias distintas a las que existen ahora. "Antes, el editor iba a una feria, compraba los derechos del libro y todo giraba en torno a poner el libro en un punto de venta -explica el español David Soler, experto en temas del marketing on line, que trabajó muchos años en el mercado editorial español-. Si eras una editorial lo suficientemente grande, podías negociar con el canal de venta para que colocara bien, hacer presentaciones clásicas del libro en las librerías, centros culturales o escuelas. Y el que podía, hacía promoción en prensa, revistas, televisión y ahí se acababa".

Ahora, la presencia de cada vez más gente navegando en Internet, leyendo cada vez más cosas que no son propiamente libros sino otros contenidos como blogs, ha movido a la industria del libro a pensar en otras formas de hacer marketing: En realidad, el boca a boca ha pasado a las redes sociales: creando comunidades o promoviendo blogs de seguidores o incluso motivando a los autores a tener sus propios blogs.

"Se han creado webs donde las personas se enteran de cuáles libros son buenos -apunta Soler, invitado al encuentro que tendrá lugar en Bogotá-. Ya no solo por el librero, sino por lo que le dicen otras personas. Cualquiera cuelga la reseña de un libro, algo que antes era cosa de críticos. Ahora, cuando entro a la red y 25 personas me dicen que un libro es bueno, yo lo creo. No es que deje de creerle al crítico, sino que tengo un argumento más. El gran cambio es que estamos en la era de la recomendación: salen estas plataformas de redes sociales y, si te fijas, no solo compartimos noticias, estamos recomendando cosas, con lo que al final estamos creando comunidades".

En ese sentido, uno de los ejemplos que seguramente se destacarán en el encuentro de la Feria del Libro, será la campaña llevada a cabo por la editorial Penguin en el Reino Unido en el 2007, bautizada como Blog-a-Penguin Classic, ganadora incluso de un galardón en los New Media Age Awards, al año siguiente. La campaña creó la página
www.blogapenguinclassic.co.uk, en la que se publicó una extensa lista de libros de la prestigiosa editorial con la idea de enviar un ejemplar a la primera persona que se ofreciera como voluntaria a leerlo y hacer un comentario sobre el mismo. En 24 horas se reservaron todos los libros.
Sin embargo, jamás se ha dejado atrás el trabajo con el librero. Simplemente, el libro ha encontrado cada vez más herramientas -más económicas que la publicidad en los grandes medios- para anunciarse ante los lectores que puedan interesarse y su premisa es llegar a un segmento claro de lectores, lo más directamente posible.

Ana Ximena Oliveros, de Random House Mondadori, cuenta que en Colombia el 'antiguo' sistema de promoción -fuera de las redes- funcionó así hasta el 2005, año en el que se empezó a trabajar la promoción en Internet. Se sigue haciendo un trabajo en el punto de venta, se sigue esperando que al llegar a la librería el libro esté bien ubicado. Se siguen haciendo reuniones de presentación de las obras editadas ante los libreros, solo que, por ejemplo, el video sobre el libro que antes se editaba para esas presentaciones privadas o para dejarlo como material promocional en librerías que tuvieran pantalla donde exhibirlo, ahora se elabora mejor, se hace pensando en el lector final, se le llama trailer, como cualquier avance de una película (a veces con el mismo tono de suspenso) y se sube en el canal de YouTube que tiene la editorial, para buscarlos allí por la referencia Book trailers.

Para llegar a su público, el libro debe tener una estrategia trazada durante su concepción. "Desde su aprobación por la editorial -expica Oliveros- debe saberse a qué segmento va, calcular un tiraje y tener un presupuesto de inversión. El libro sigue la curva del marketing: planeación, nacimiento y crecimiento. Y en la parte del crecimiento está el apoyo en las redes sociales, que viene de la mano del conocimiento del perfil del lector y sus hábitos de consumo. Se mueve el libro como tema de conversación en las redes y también se presenta a los medios de comunicación, un poco antes de su salida a las tiendas, para que cuando salga la reseña, la gente pueda encontrarlo en la librería"

Andrés Ossa, director de mercadeo de Editorial Planeta en Colombia, lo resume diciendo que un libro debe tener una estrategia de comunicación en cuatro frentes: conversación con el canal -es decir, informarle al librero-, pauta impresa, promoción en medios de comunicación e internet".


El conocimiento del público objetivo también se ha vuelto más fácil desde las redes sociales. En otras épocas, si se quería un perfil del consumidor de cierto tipo de libros, era necesario contratar estudios costosos. Hoy, sin llegar a ser gratuitos, estos perfiles son más fáciles de establecer en la red.


Un caso de llegada a unos lectores muy específicos fue el aplicado en España con la saga Oscuros, de la escritora Lauren Kate. En un momento de auge de las sagas de vampiros y héroes sobrenaturales entre el público adolescente, que vive conectado y creando mundos virtuales, esta historia de ángeles caídos vio en el universo Habbo un lugar para llegar a sus lectores potenciales. En esta red social, cada usuario suele crear un avatar (imagen simbólica) y escoge desde rasgos físicos hasta el amoblamiento de su casa, así que la editorial les propuso a los jóvenes unirse a uno de dos bandos enunciados en las novelas: el de las sombras o el de las luces. Los inscritos tuvieron que ponerles a sus avatares las alas de ángel correspondientes y proponerles cierto tipo de acciones: participar en foros y cumplir misiones como invitar a más amigos. En su reporte de resultados de septiembre del año pasado, la página de Oscuros en Habbo tuvo más de 17.000 miembros, que escribieron cerca de 25.000 comentarios. El reporte de la campaña indicó que se había logrado impactar a más de 750 mil usuarios españoles en una campaña de dos meses.


Sin embargo, las redes sociales no son solo para lectores de corte juvenil. Oliveros destaca el segmento de las mujeres profesionales con hijos, que han tenido que ausentarse de casa y llegan a las redes sociales motivadas por la intención de mantener contacto con ellos. Por otro lado, hay ejemplos de autores consagrados que han convertido la red en su manera de comunicarse directamente con sus lectores.

El escritor brasileño Paulo Coelho es el ejemplo más visible, con varias cuentas en redes distintas, además de su propio blog. Por la red, dio a sus seguidores adelantos de sus obras. "No voy a cocteles, no voy a fiestas en general -dijo Coelho alguna vez-. He descubierto este fantástico mundo detrás de la red que me ayuda mucho como profesional, como escritor".

El autor, entonces, debe estar cada vez más cerca de la gente. "Cuando un escritor tiene un blog -subraya Soler-, no hace falta explicarle a la gente que ha salido un libro en entrevista por televisión o recorte de prensa, porque el lector entra a su blog y se entera. Coelho dice: 'Ya está el libro' y todos se enteran de golpe. Entonces, la editorial tiene que hacer un trabajo diario con las personas que siguen al autor o les gusta la editorial para que no se olviden de que están sacando libros. Ya no basta con el marketing de lanzar y poner en el punto de venta".


"En Colombia, también el escritor ha empezado a tener consciencia del potencial de las redes y ha empezado a fidelizar a su público -afirma Andrés Ossa, de Planeta-. Mario Mendoza ha sido un escritor muy bueno en esto, tiene un blog muy visitado. Cuando un escritor se involucra en la estrategia de comunicación y va formando una comunidad alrededor de sus contenidos es muy bueno para nosotros".

Sin embargo, las editoriales no dejan solo al escritor en la tarea. En Editorial Planeta, en Colombia, desde hace dos años existe la figura del web master, un administrador de comunidades que tiene entre sus funciones la interacción con los seguidores de sus libros.

La industria ha empezado a valorar a los community managers, que en su mayoría son gomosos jóvenes de internet que tienen la habilidad de trabajar de la mano con la promoción de un libro, generando temas de conversación entre los miembros de una red. "Las editoriales se dan cuenta de que ,de repente, hay un blog o una página de Facebook o una persona en una cuenta que ha conseguido ser un referente, con autoridad para decir qué es bueno o malo -dice Soler-. Entonces, hay editoriales que los contactan, les dicen: te mando estos libros, míralos y si quieres hablas en tu blog. Lo más normal es que hablen, otros van más allá, les piden que manejen las páginas oficiales de los libros que se editan. Sobre todo con libros que van a un publico juvenil. El único problema es que el contenido en internet de la editorial esta en manos de esa persona y existe el riesgo de que esta persona se canse o se enfade".

Sin embargo, Ossa subraya que "el marketing editorial es el terreno de la incertidumbre, pues, por más campañas, no es posible determinar si el libro se va a vender o no. Editar un libro es un proceso de intuición", agrega. Así, cuando Planeta lanzó Atrapada por la Yakuza, de Marcela Loaiza, fue el video en Internet lo que movió la promoción del libro. "Otro libro que funcionó muy bien en redes por la polémica que despertó fue El otro lado del Jardín, en el que el poeta Carlos Framb cuenta cómo ayudó a morir a su madre. Se trata de casos que, por polémicos, resultan altamente compatibles con la promoción vía red, por la controversia que generan, pues su difusión es 'viral'".


Así, Internet les ha abierto las puertas de una promoción económica a editoriales que, en otro tiempo, no tenían presupuesto para sus campañas. "Ahora la ventaja no te la da el presupuesto que tengas, sino los contenidos que tienes y el valor que les das a las personas que te leen y te siguen", dice Oliveros.

"Sobre este punto del libro en internet, queda mucho por explorar -concluye Soler-. Ahora que tengo una consultora de marketing on line enfocado en editoriales, acuden a mí básicamente para formación. Me piden que les ayude a estar en la red y preguntan qué tienen que hacer. Todavía hay muchos miedos sobre lo que puede pasar si entran en internet, pero todavía no hemos hablado de modelos de negocio. Mis clientes editores me llaman para asesoría en marketing puro y duro, pero no para modelos de negocio como el proceso para hacer la transición de pasar de vender en papel a vender e-books".


* Artículo escrito por Liliana Martínez Polo

viernes, 17 de junio de 2011

El país de los h-unos

Vivimos en un país de h-unos. Quizá sea una tendencia natural a la simpleza; desde luego, la tenemos muy desarrollada.
En nuestro país las tribunas científicas, sociales, culturales, religiosas, etc. están ocupadas por una sóla persona. No son grupos más o menos heterogéneos con distintas cabezas e, incluso, con distintas sensibilidades. No. Las tribunas han sido acaparadas por unos pocos más despiertos, más condescendientes o más respaldados por los medios de comunicación. Los demás se acurrucan en un segundo lugar para no molestar a los prohombres magnéticos.
Por el momento, son los h-únicos. Se han convertido en modelos para todos los demás. Que nadie intente arrebatarles el cetro porque se revuelven –con diferente intensidad– en defensa de su terreno.
Como decía, un país de h-unos.

jueves, 2 de junio de 2011

Agencias Literarias, Guillermo Schavelzon*

Estamos hablando de "por qué es clave que un escritor esté representado" pero tu agencia no lee manuscritos no solicitados. Si ya ni siquiera las agencias leen a autores noveles (porque las editoriales ya ni siquiera cuentan), ¿qué solución tiene esto? Muchas gracias 
No creo que todo escritor deba tener un agente, aunque tampoco respuesta a tu pregunta. Recibimos diez a doce pedidos de representación cada día, hacemos lo que podemos.


Es sabido que los agentes deben leer mucho material para tener una pronta perspectiva del mercado... ¿cuánto tiempo tarda en leer una obra y estimar su valor? ¿Suele leer el 100% o los rigores del tiempo le obligan a hacerlo "en diagonal"?
Primero leemos la nueva obra de los autores representados, luego otras, somos un equipo, leemos muy selectivamente y no tenemos un procedimiento específico
¿Cree usted que los libros electrónicos son una amenaza, o que podrán convivir con las ediciones en papel?
Ninguna innovación es una amenaza, sino un desafío y a veces un complemento. No podemos pensar en el siglo XXI como cuando apareció la fotografía y decían que acabaría con la pintura, o la television con el cine, o el libro de bolsillo con la edición seria.
¿Por que los royalties que perciben los autores en la edición digital deben ser mayores que los establecidos para la edición en papel?
Nada de la edición de papel es comparable a la edición digital, son modelos diferentes y por lo tanto todo es diferente.
Aparte de representar a los autores frente a las editoriales, la agencia también se encarga de su difusión y de coordinar su agenda de actividades (conferencias, charlas, etc.), función ésta última que a mi juicio los representantes desdeñan. ¿Por qué? Gracias y un saludo.
Este suele ser una trabajo de la editorial, una agencia no debe superoponerse al trabajo del editor.
En la web de su agencia dice: Autores: Por el momento, debido a un exceso de trabajo, la agencia no acepta propuestas de representación ni manuscritos no solicitados. ¿Son tantos los escritores nuevos o escriben tanto los ya conocidos? ¿O prefiere trabajar sólo con los que ya tiene?
Recibimos diez a doce pedidos de representación al día, somos cuatro personas, hacemos todo lo que podemos.
¿Qué opina de los blogs como medio para darse a conocer los escritores noveles? ¿Cree que es un buen canal? Un saludo.
Es un medio excelente para darse a conocer. Accesible, casi sin costo, y sin mediadores


Stephenie Meyer, la bestseller de Crepúsculo, contrato a un agente literario vía Internet y la convirtió en superexitosa.. ¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de elegir un agente literario?
Afinidades, una lista de clientes en la que uno se sienta cómodo, y sobre todo, el entusiasmo del agente
¿En qué consiste exactamente la "gestión de premios" que algunos agentes incluyen en los contratos con sus autores?
Presentarlo a todos los premios posibles, estar informado de los que hay, hacer las formalidades del caso, y desear -siempre- que tu autor gane
No cree usted que los agentes terminan arruinando a los buenos escritores porque les piden que escriban novelas que se vendan mucho; y para eso ya han inventado un mercocanon del cual ellos (los llamados agentes) son parte del engranaje de los monopolios editoriales que son quienes obviamente arman ese merconacanon?)
No hay un solo tipo de agente. Algunos pueden arruinar a un buen escritor, de la misma manmera que lo puede hacer su cónyuge, sus amigos....

En primer lugar, un saludo. Me gustaría preguntarle por qué muchos de los agentes literarios (y hablo desde la experiencia), sólo se fían de la primera página para juzgar una obra completa. Gracias
Es la primera vez que escucho esto. Suena un poco absurdo, no?

¿El agente se ocupa también de la faceta creativa del autor? Lo pregunto porque uno de sus autores, Domingo Villar, me parece de los mejores autores de novela negra del panorama mundial. ¿Discute con él los libros, las tramas, los personajes, el lenguaje...?
No hay dos autores iguales ni dos relaciones iguales. En el caso de Domingo Villar el es un profesional maduro, autónomo, que solo pide opinión cuando ha terminado su trabajo

Estoy muy de acuerdo con usted. Mi libro fue aprobado por el lector de una importante agencia y trataron de venderlo-sin éxito alguno- a las editoriales. Lo autoedité y en un año vendí el 80% de los mil que imprimí... Ahora quiero volver a publicarlo, pero aumentado y corregido, pero por más que escribo a las editoriales no tengo respuesta. ¿Qué me aconseja?
Insistir

¿Estaría dispuesto a ceder derechos digitales de un autor a alguien distinto de su editor en papel y que le garantizara un mínimo de ventas electrónicas?
Y si no me garantiza un mínimo de ventas, también estoy dispuesto

Quisiera preguntarle qué le parece una actuación muy generalizada entre las principales agencias literarias del país, y es que con la crisis económica actual se dedican sólo a mover a sus autores por las editoriales españoles (trabajo fácil), y una vez conseguido el contrato y el tanto por ciento respectivo para el agente luego éste ya no mueve un dedo en mover a sus autores en el extranjero, pues es un trabajo mucho más difícil y laborioso y les proporciona menos réditos económicos. Un saludo
Esa agencia perderá a sus clientes

¿Qué le dirías a jóvenes escritores (como es mi caso) sin medios pero bien preparados que llevamos desde antes de la 'crisis' buscando agente para ver nuestras obras publicadas? ¿Debemos buscar alguna alternativa? Porque la desesperanza e impotencia son muy fuertes y las ganas de seguir creando a veces se ven afectadas por esto. Un saludo y muchas gracias.
Esto es escribir y publicar es muy difícil, yo no tengo una receta, si la tuviera prometo que la ofrecería gratis. Este es un trabajo, requiere de enormes esfuerzos -como muchos- hay que sistenerse y seguir. Nadie nunca dijo que publicar era fácil,

En latinoamérica se cree o espera que un autor debe triunfar primero en España para que sea digno de la atención del público, editores y hasta la ademia local. ¿Qué opinión le merece esto? ¿Cómo puede llegar un autor latinoamericano a ser agenciado por usted sin el proceso de la venia previa en España ? ¿Qué se puede hacer pare remediar el problema de la venia? Gracias. Desde Colombia.
No creo que sea así. Tengo todo tipo de experiencias, autores laitnoamericanos que publican primero en Alemania o en Francia, otros que no publican nunca, no hay dos casos iguales. Yo agencio escritores -a veces- que no conoce nadie ni han sido publicados, son mis apuestas literarias. Si logramos que se publiquen, tomamos uno más y así hace años

¿Qué se plantea un agente cuando sabe que tiene un excelente autor y no consigue venderlo? ¿Le ha sucedido alguna vez esto?
Me sucede muchas veces. Sufrimos, peleamos, insistimos, y en la gran mayoría de los casos lo logramos. A veces se necesitarn 5 años!
Recientemente, Amazon comenzó a contratar autores directamente bajo la creación de 5 sellos editoriales. Los adelantos de seis dígitos. Según su mejor entendimiento, ¿cuál es la situación actual de los agentes ante el impacto de los libros digitales?
Todos los agentes tenemos que reinventarnos, es la exigencia del mundo digital. Eso de los "seis dígitos" me parece que es solo un caso, no generalizaría
Buenas tardes, le escribo desde Argentina. ¿Qué nos puede decir ahora que ya ha pasado tiempo, del escándalo del premio Planeta otorgado a Ricardo Piglia, cuando el autor tenía un contrato con la editorial?
El escándalo obedeció a cuestiones extraliterarias, la novela que ganó ese premio no estaba contratada, pero como sabemos cuando alguien desata un escándalo mediático a nadie ya le interesa la verdad. Ni a los jueces. Piglia ganó porque -respondiendo a las bases de la convocatoria- fue la mejor novela de todas las recibidas, a criterio unánime del jurado
¿Es necesario preservar la actual cadena de valor editorial en la nueva edicion digital? ¿Son necesarios los libreros y las editoriales?
El libro seguirá siéndolo con independencia del soporte en que se trasmita, y no hay libros sin editores y sin libreros. Ambos podrían cambiar su apariencia actual, pero seguirán siendo lo que son.

¿En qué medida le ha afectado la crisis?
Me da un poco de pudor decirlo en un país con 5 millones de parados, pero no me ha afectado la crisis. Esta agencia "exporta" el 80% de sus ventas, por utilizar términos empresariales....


¿Por qué su profesión es eminentemente femenina y por qué usted es de los pocos hombres en el gremio?
Una pregunta que me hago yo mismo, y no tengo respuesta. La abrumadora presencia femenina en esta actividad es en España, no es así en el resto del mundo

¿Cómo puedo llegar a trabajar como agente literario?
Aprendiendo, cursando los masters, leyendo mucho (en Amazon hay mas de 50 libros en inglés sobre como ser agente literario) Hay que leerlos
Para quienes somos editores la conversión al entorno digital implica todo un reto. Tengo una impresión y no sé si la compartes: veo que hay autores de ficción reconocidos que no tienen agente y están negociando directamente con las editoriales. ¿Entonces el campo que se le abre al agente es trabajar con autores de no ficción? Un saludo desde Bogotá.
No tengo la misma impresión, un escritor podrá negociar con su editor local, pero ¿como llegará a miles de editores de decenas de países? Aunque hay casos en que esto puede no interesarle

¿Por qué se niega a representar a jóvenes escritores? En la FIL de Guadalajara ni siquiera quiso atender a uno que le llevaba su novela.
Porque en la FIL 2010 me dieron -o me ofrecieron- unos 40 manuscritos, eso a veces hace que uno ni siquiera logre ser amable, como corresponde. No es más que eso.

¿Elige usted al escritor o permite que el escritor, aun si es alguien completamente desconocido(a), lo elija a usted?
Diría que es mutuo, y eso es lo mejor
¿Qué crees que debe tener un autor hoy en día para alcanzar la fama?
Para alcanzar la fama no lo sé. Para ser publicado y tener lectores, escribir una buena novela. La fama se consigue más fácil participando en Gran Hermano

¿Qué posibilidades de llegar a vivir de su obra tiene un autor joven?, sabiendo que hoy en día cada vez se lee menos, y lo que se lee se reduce a un grupo de escritores ya consagrados
Pocas. En francia solo el 2% de los escritores que publican habitualmente viven de sus libros.

No leen manuscritos no solicitados. ¿Cómo se consigue que te soliciten un libro? Muchas gracias por su atención
No solicitados es un eufemismo de la jerga, mal usado. Nosotros no tenemos mas posibilidades de leer, y sería feo mentir
¿Cómo es la relación con otros agentes? ¿Hay mucho trasvase de autores?
La gran mayoría tenemos buena relación y nos llevamos bien, y tenemos ciertos códigos éticos. Pocos autores cambian de agente, aunque a veces sucede.

¿Cuál es el porcentaje de probabilidades de que una agencia literaria lea la obra, o la muestra de esa obra, que remite un escritor novel, sin "avales" en el mundo editorial o periodístico? ¿Hay algún escritor novel que se la haya "volado" de las manos?
El porcentaje es bajo, debe ser similar al de conseguir un trabajo, terminar bien una carrera, hacer pareja, y todo en la vida. Cuesta y requiere mucho trabajo, sin duda
¿A quién le hubiese gustado representar?
A Julio Cortázar

Andrew Wylie decía de los agentes españoles que eran los más ineptos y que estaban destruyendo la imagen de la literatura hispanoamericana en el exterior. Él ha sido el propulsor de Bolaño en Estados Unidos y seguramente muchos otros vengan detrás de su mano. ¿Qué hay de verdad en esto, en la actualidad?
No, el propulsor de Bolaño en Estados Unidos ha sido Jorge Herralde, el editor original de Bolaño, y en otro momento la agencia Carmen Balceklls, ellos convencieron a la editorial en USA para publicarlo. Wylie tomó esta representación cuando ya las principales novelas estaban vendidas. Pero si quetremos ser justos de verdad, el aval que le dio el exito (de ventas) en Estados Unidos fue Ophra Winfrey, que dedicó un programa a ese escritor marginal, perdido por droga, y todas esas cosas que la familia luego desmintió. Wylie no ha sido el propulsor, aunque parece que ha sido un buen gestor del legado.

¿Consiguen publicar la novela de todos sus representados?
Con tiempo, diría que un 90%

¿Los escritores son tan atormentados como la imagen que dan?
Los escritores son seres humanos. De eso se trata.

¿Ha tenido que convencer a muchos autores de la calidad de su obra? ¿Son muy inestables?
He intentado hacerlo, y lo hago cada vez que me parece necesario.
¿Cómo imagina el futuro de los agentes literarios?
Parecido al presente, adaptado a los nuevos soportes y sabiendo mas de tecnología, pero siempre leyendo con criterio

¿Cómo representa a sus escritores en países de habla no hispana' ¿Tiene acuerdos?
Producimos mucha información especial para editores, participamos en ferias, viajamos permanentemente, estableciendo relaciones leales con editores de todo el mundo, y manteniéndoles informados. Y sobre todo, trasmitiendo entusiasmo. No lo hago yo solo, somos un equipo

Estamos de acuerdo. Pero el problema es que no leen lo que se les envía. Conocía a Enrique Pezzoni en Sudamericana. Su despacho estaba tapado de manuscritos y textos en ingles, frances. Leía todo. Jamás erraba. La gente lee menos porque hay menos para leer. Algunos criterios para editar son más que incompresibles. Es necesario que el escritor sea representado, sin duda.
Pezzoni fue un gran editor, de los que ya casi no hay

¿Se ha negado a representar a algún autor por su mal carácter?
Si
¿Qué porcentaje le corresponde normalmente a un agente cuando hace publicar un libro?
El 15%

¿Un autor debe fiarse ciegamente de su agente?
Por supuesto que no.

El público es cada vez más ansioso de leer la continuación de una novela. ¿Mete prisa a sus representados?
Jamás, los tiempos de la escritura son inalterables, como los de cualquir trabajo de creación
 * Entrevista con lectores El País