lunes, 30 de agosto de 2010

Despistado


La verdad es que cuesta saber cuál es el papel real de la literatura en estos momento de radical transformación tecnológica, sociológica y económica. Sin duda nos acercamos a un nuevo modelo de cultura menos jerarquizado, más democrático, pero al mismo tiempo más caótico donde los valores tradicionales tendrán dificultades para mantenerse. Sólo los que sepan anticiparse, entender el caos y aportar soluciones creativas y económicamente viables a ese nuevo ecosistema, sobrevivirán y, con el tiempo, triunfarán. Ni los editores, ni los medios serán nunca más los protagonistas absolutos y los lectores dejarán de jugar un papel pasivo. Otro tipo de intermediarios tendrán su relevancia. Quiénes? No lo veo claro todavía. Quizá los estrategas en redes sociales y aplicaciones tecnológicas, o los expertos en relaciones públicas, o los nuevos genios de contenidos que sabrán articular necesidades y expectativas. Lo que si parece seguro es que vamos a vivir años de confusión donde el "espectáculo" en la narrativa va a ser fundamental por lo que tiene de simplificación y de efecto multiplicador (véase Brown, Follet o toda la saga sueca). Viviremos con plenitud la literatura basura. Y los escritores? Buena pregunta. Imagino que se acomodarán a los nuevos tiempos. No tengo respuesta por el momento.